Ricardo González se dio un gran gusto en el Abierto de Sevilla, donde tuvo un cierre fantástico (birdies el 17 y el 18) y se quedó con la victoria en este torneo correspondiente al Europeantour que repartió 1.000.000 de euros en premios. Este es el tercer título del argentino en el circuito, ya que anteriormente había festejado en Suiza (2001) y Madrid (2003).

Fue una jornada difícil para González, quien pese a arrancar el último día en la punta, su swing no estaba pasando por el mejor momento. Y esto lo llevó, al igual que en la jornada anterior, a cometer muchos errores, sobre todo con sus tiros de salida. Un bogey en el par tres del hoyo 3, le quitaron en el arranque confianza y, en cambio, fue un estímulo para sus rivales.

Bajó el correntino el 4 y el 5 y de ahí en adelante se mantuvo en par hasta el par tres del 11, donde lo subió. A esa altura parecía que estaba lejos de la victoria. No se sentía seguro, pegaba mal y, para colmo, no se lo veía fino arriba del green. Pero aguantó dos pares seguidos y un birdie en el 14, de 428 yardas, dieron la señal clara de que otra vez estaba en carrera por la pelea.

Lomas, autor de dos águilas en el último recorrido (hoyo en uno incluido en el 3), no tuvo un buen cierre con un bogey en el 18 que lo colocó con menos 12, igual score que Gallacher, quien no pudo bajar ninguno de los últimos tres hoyos.

Ahí, entonces, todo quedó en manos de González. Tenía tres hoyos por delante: un par cinco (522 yardas), un par tres (226) y un par cuatro (431). Un birdie en el 17 le abrió la puerta al título y al cheque de 166.600 euros. Había que hacer par en el 18, de 431 yardas. Y se despidió con un birdie, nada menos. Ahí toda la alegría fue suya.