En las últimas tres semanas se dieron a conocer las desapariciones de tres menores de sus hogares.

La primera fue la de Carolina Soledad Cugnet, de 16 años de edad, quien se ausentó de su hogar hace quince días y algunas personas afirman haberla visto en Barrio Las Lomas.

Luego Melina Ayelén Almada quien fue vista por última vez en su domicilio el 7 de julio. Tiene apenas 13 años, mide 1,60, cabello corto de color castaño, cutis trigueño, es delgada y tiene una cicatriz en el labio superior. Llevaba puesto un buzo con el escudo de la escuela de Lourdes.

Por último, Anabel Estefanía Russiti, de 17 años, vista última vez en la madrugada del 9 de julio en Villa Dora. Vestía jeans azules con una campera color bordó marca Adidas y zapatillas negras.

La preocupación y el miedo de los familiares pasa por la posibilidad de que estas menores hayan caído en una red de prostitución.

En diálogo con el programa “De Radio Somos”, que se emite todas las tardes por LT10, Lidia Grichener, voluntaria de la organización Missing Children, aseguró que en el país se conoce casi una denuncia por día de este tipo de hechos.

“El problema es que no tenemos estadísticas nacionales, nosotros sólo nos enteramos de los casos que nos llegan. En este momento estamos buscando a más de 120 chicos. Pensábamos que con la creación del Registro del Menor podríamos tener datos, información. Pero todavía no ha habido modificaciones, hoy por hoy son un organismo bastante burocrático y no agil, como debería ser”, expresó.

Consultada sobre si en la mayoría de los casos estas adolescentes son obligadas a trabajar en prostíbulos, contestó: “No en todos los casos, pero sí, eso pasa, existe”.

En ese sentido, contó dos casos en los que pudieron rescatar a dos menores de esa situación.

“En una oportunidad, publicamos fotos de los menores que estábamos buscando en el diario La Nación. Recibimos un llamado que nos decía que una de ellas estaba trabajando en un prostíbulo, pero cuando llegamos ya no estaba. Seguimos insistiendo, y la tercera vez que publicamos la fotografía pudimos rescatarla”, relató.

“El otro, parece de esas historias que contaban las abuelas, o de cuando te decían que no aceptes nada, ni un café, de un extraño. Una chica salió a bailar, tomó un café con un muchacho y se despertó en una cama que no era la suya, junto con otras chicas. Comenzó a llorar y la golpearon para que se callara. Cinco días después, escuchó la voz de una mujer adulta que decía: “A esta chica mejor la liberamos, su foto está por todas partes”. Se salvó, pero estaba en una cadena de prostitución”, sostuvo.

También hay otras situaciones en las que queda al descubierto la ineficiencia del estado en algunas circunstancias. En una ocasión, luego de que el diario Crónica publicara otra serie de fotos de menores desaparecidos, Missing Children recibió un llamado de parte de un hogar, en el que uno de ellos estaba alojado desde hacía un año y medio. El chico, que sufría un retraso mental, fue reestablecido inmediatamente a su casa.

Por último, señaló que para llevar adelante su tarea dependen en gran medida de los medios de comunicación, del espacio que le brinden gratuitamente para difundir sus búsquedas.

Para comunicarse con Missing Children:

Teléfono: 011 – 4797 9006

Mail: chicosperdidos@fibertel.com.ar

Página de Internet: www.missingchildren.org.ar