Tal como lo había solicitado la Comisión de Defensa del Parque del Sur, la Municipalidad de Santa Fe procedió esta mañana a demoler lo que en su momento había sido el comedor Los Pinos.

La edificación estaba abandonada desde hacía años y eran frecuentes las quejas de vecinos no sólo por el mal aspecto que generaba sino por la falta de seguridad en los alrededores, ya que se había convertido en lugar de alojamiento de personas de mal vivir.

Con una retropala y camiones, los agentes municipales procedieron a su demolición. En los próximos días, se dedicarán a retirar los escombros.

La tarea forma parte de los trabajos para lavarle la cara al parque, que abarca una obra principal como es la limpieza del lago.

Todavía hay personal destinado a realizar el retiro de juncos y demás elementos del borde perimetral de ese espejo de agua. El secretario de Servicios Públicos, Edgardo Ragalli, calculó que “entre hoy y mañana” pondrán en funcionamiento las bombas facilitadas por la provincia -que están bajo custodia municipal en el club El Quillá- para bajar en un metro el nivel del lago.

El objetivo es comenzar a retirar los elementos que provocan contaminación y olores, como primer paso antes de ejecutar las obras sugeridas por el Ceride en su estudio para sanear definitivamente el lago.

EL ENTREDICHO
La puesta en funcionamiento de las bombas se retrasó, según había dicho la Municipalidad a la prensa, porque el lunes pasado Hidráulica de la provincia hizo paro y no remitió las bombas. Esa explicación generó al día siguiente una desmentida de la repartición, tanto porque no hubo cese de actividad ese día como porque ya habían remitido las máquinas.

Ahora, Ragalli explica que en realidad “Hidráulica mandó las bombas el mismo lunes alrededor de las 13”, y que el problema fue porque “las declaraciones que tomaron los medios se hicieron a la mañana”.

Además, “no dijimos que fue debido al paro sino que supusimos que la demora se debía a los problemas existentes con el personal de esa repartición”, explicó.

El funcionario municipal aseveró que en las próximas horas se procederá a poner en marcha las bombas, previa conexión al suministro eléctrico. Para esto, se necesitaban 300 metros de cable que fueron facilitados en calidad de préstamo por la EPE.

La obra de saneamiento final propuesta por el Ceride incluye remover 80 centímetros del lecho del lago (con una draga o un barrefondo) y, paso seguido, incorporarle agua limpia de las napas. Para eso deben hacerse unas 6 perforaciones de entre 20 y 40 metros de profundidad en el lecho del espejo de agua.

Buscan fondos
El secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Edgardo Ragalli, reiteró que para la obra de saneamiento del lago recomendada por el Ceride hará falta más de un millón de pesos.

“El Municipio no tiene cómo encarar ese costo”, admitió. Por eso, dijo que están abocados a “buscar” los fondos necesarios. “Estamos en conversaciones con el Ente de la Reconstrucción”, declaró. Y argumentó que el pedido al organismo encargado de manejar los recursos por la catástrofe que sufrió Santa Fe, es pertinente por cuanto “los problemas del lago se agravaron con la inundación, que terminó de contaminarlo y empeoró su situación”.