El dia 2 de abril de 1982 una importante fuerza militar argentina movilizada a traves de un sigiloso operativo con una fuerza naval integrada por el buque de desembarco Cabo San Antonio, el portaviones 25 de Mayo, los destructores Hércules y Santísima Trinidad, las corbetas Drumond y Granville, el rompehielos Irízar y el submarino Santa Fe, desembarcó sorpresivamente en las Islas Malvinas situadas a 700 kilometros del continente, logrando en forma incruenta para los habitantes de las islas, la rendición de las autoridades británicas que encabeza su gobernador Rex.

De esta forma daba comienzo, hace 24 años, la gesta de Malvinas, en la presidencia de facto de Leopoldo Fortunato Galtieri. El último y criminal intento de la dictadura militar por estirar un gobierno que agonizaba.

Numeroros actos, recordarán hoy aquella fecha ya lejana en el tiempo, que recuerda una de las heridas abiertas de nuestra Nación.

MEMORIAS DE MALVINAS

Rosana Guber es antropóloga e investigadora del CONICET y de la causa histórica de la soberanía de las Islas Malvinas. La profesional estudia el tema desde el año 1987. Escribió dos libros: “¿Por qué Malvinas?, de la causa justa a la cuasa absurda” y “De chicos a veteranos, memorias argentinas de las Islas Malvinas”.

En ellos sostiene que los argentinos a la hora de reflexionar sobre la guerra “debemos pensar en ‘¿fue invasión o no?’, ‘¿se decidió de la noche a la mañana?, ‘¿fue con motivos patrióticos o hubo motivos espúrios?’, en todo esto que se llamó recuperación”.

EL MOTIVO DE LAS REACCIONES

En cuanto al análisis de las causas, Guber reflexiona que “por un lado está la cuestión del acuerdo o no acuerdo con la dictadura y con todas las barbaridades que cometieron, por el otro, si era factible bélicamente y diplomáticamente la recuperación de las islas. Cuando un país entra en guerra, se polariza, no le pregunta a sus habitantes si están o no de acuerdo. Yo tenía un amigo en Londres que por ser argentino le confiscaron las cuentas y no tuvo dinero por 74 días, no porque estaba de acuerdo con la recuperación”

El trabajo de la antropóloga –según lo describió ella misma- es “entender cómo funcionamos, entender cómo funciona la perspectiva de distintos sectores sociales culturales”, pero no se dedica a emitir juicios de valor sobre lo que la gente hace. Con esta óptica, Guber plantea su trabajo.

“Cuándo sucedió la guerra, mi sorpresa fue relativa, porque en esos días estuvimos repletos de avisos de que el conflicto iba a desatarse, yo estaba haciendo trabajos de campo en una villa de emergencia de Buenos Aires, en ese momento estaba en la casa de una señora correntina, cuando escuchamos la noticia por la radio, nos miramos y juntas nos dijimos ¿Malvinas?”, contó la profesional al Programa De Radio Somos (LT10).

UNA POSTAL EN EL TIEMPO

Sin salir del cerco trasado anteriormente, para no emitir juicios de valor la investigadora dijo que “lo de Malvinas nos pinta a los argentinos, con todas nuestras diferencias y con todos nuestros matices, es demasiado importante porque es una lente desde donde nos vemos, es una metáfora de Nación, de hecho masivo y que después dio vergüenza, lo que algunos llamaron Argentina Potencia y que después fue una derrota. Es una denuncia de corrupción, todas estas cosas en las que pensamos 24 años después cuando antes creíamos que no teníamos que pensar en esto, porque era una vergüenza nacional, yo creo que no ponerse a pensar tiene sus riesgos porque uno puede caer en algunos esquemas y no darse cuenta de que lo que pasó en la Argentina pasó por diversas razones y no todas las que existieron fueron las razones de estado del proceso de reorganización nacional en su tercera gestión”.

GUERRA Y POS GUERRA PERDIDAS

“El número de suicidios es un número que yo vi crecer desde que empecé a trabajar hasta ahora, se va elaborando a través de los medios u organizaciones de soldados, pero si son 300 o no, no lo se, son casi la mitad de los muertos de la guerra, es un número muy potente, es la gente que perdió la pos guerra también, el suicidio es un no lugar en esta vida, los pusimos en un lugar que no es ni de chicos, ni de chicos niños, sino de chicos muchachos que no llegaron a ser adultos”

LA NEGACIÓN

La antropóloga brindó un diagnóstico sobre lo que los argentinos pensamos de la gesta a través del tiempo, desde terminada la guerra a la actualidad. “Se movió muy lentamente el pensar y el temor a pensar en todo lo que pasó y yo creo que deberíamos movernos mas decididamente, los soldados son la manifestación pública y civil de todo esto, son una especie de dedo acusador que nos pregunta donde estábamos, qué hicimos en ese momento y qué hicimos después”

Sobre la negación que existió en el país, y que aún existe –en menor medida- para hablar sobre la Guerra de Malvinas, Guber relató: “El 3 de mayo de 1982, en ocasión de la llegada de los sobrevivientes del Crucero Belgrano, hundido ese mismo día, no entendía qué era lo que me pasaba, pero tampoco entendía qué es lo que pasaba conmigo, y me pareció que era una muestra muy extraña de ciudadanía la que yo estaba dándome a mí misma porque no hablaba del tema. Este país estaba en guerra y yo no hablaba la respecto. Me pasó lo mismo que a un muchacho en Córdoba, en el año ‘97 cuando yo estaba dándo una clase y preguntó ‘¿a quién le interesa el tema de Malvinas?’, entonces yo le contesté que él no estaría hablando si tal vez los ingleses hubiesen puesto en marcha el plan B, que era bombardear el continente y el primer objetivo era Córdoba, yo estaba negando la única guerra que hubo en Argentina, la única guerra que involucró a conscriptos”.

El promedio de edad de los soldados que participaron de la guerra es de 19 0 20 años. Un dato relevante es que los que estaban en Vietnam no eran mayores, o los que actualmente están en Israel. “No los estoy justificando, pero me parece que el problema no viene por ahí, los combatientes adolescentes, en la cuestión bélica es todo un tema”, se preguntó la investigadora.

CAPITAL Y EL INTERIOR

En cuanto a la geografía de la guera, Guber concluyó que “una cosa es lo que pasaba al norte de Bahía Blanca y otra es lo que pasaba al sur, allí se hacían simulacros, la guerra estaba ahí, en la Patagonia, que siempre fue una especie de otro lugar en la Agentina. La historia de las Malvinas tiene que ver con la Patagonia, porque mucha gente de las islas se fue a vivir a las estancias inglesas”. En este sentido, pero referido a la pos guerra, la antropóloga dijo que “la vivencia de los soldados, principalmente cuando llegaron, nada tuvo que ver en algunos lugares con lo que fue en Buenos Aires”.

La Guerra de Malvinas es una historia plagada de desventuras personales, errores políticos, ignorancia diplomática e improvisación militar. Sin embargo, la sumatoria de errores y horrores no logran empañar la entrega, abnegación y valor de quienes entregaron con sacrificio sus vidas defendiendo la soberanía territorial argentina. Un reconocimiento al honor, que perdura por sobre las circunstancias y la temporalidad del hecho histórico.