Si en 15 días la Cancillería no manda un exhorto, podrían llevarse una prueba clave del caso.

 

 

 

Los investigadores judiciales del presunto enriquecimiento ilícito del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime e speran que la Cancillería actúe con celeridad en el caso del yate que se le sospecha propio y que se interdictó esta semana en el puerto de esta bella ciudad balnearia cercana a Punta del Este.

Es que la orden de interdicción dictada por Interpol tiene sólo quince días de vigencia.

Es decir que durante dos semanas nadie -ni Jaime ni un testaferro ni un apoderado ni el capitán- pueden mover la embarcación.

Pero si vencido ese plazo no llegó a Uruguay el exhorto pedido por el fiscal Carlos Rívolo y firmado por el juez Sebastián Casanello, cualquier autorizado que muestre los papeles correspondientes podrá llevarse el yate adonde quiera. Rivolo quiere que sea llevado a Buenos Aires, como prueba del enriquecimiento de Jaime. El juez por ahora prefiere que la Justicia uruguaya determine quiénes son sus dueños.

Hasta ayer el exhorto no había llegado al juzgado 4 de Maldonado, con competencia aduanera, a cargo de Marcela Vargas. Tampoco se había presentado nadie en el puerto a averiguar por la suerte de la embarcación, un modelo Altamar 64, por los pies del largo de su eslora, de casi 20 metros. Tiene l a matrícula DL2153AC (Ver foto).

El yate es el más grande de los que se ven en el pequeño puerto de esta ciudad que ya avanzado diciembre mira el ir y venir de turistas. Sería más propio de Punta del Este, donde se cree que estuvo antes de recalar por estas playas, a principios de este año, según fuentes del mercado náutico.

Sin nombre a la vista -algunos dicen que lo tapa el gomón de la parte trasera, otros que se lo borraron y que por eso la Prefectura local lo anotó como “Alta”, por la abreviación de su fabricante- el yate que se le atribuye al ex funcionario K estuvo hasta hace un par de meses amarrado, como la mayoría de las naves que están aquí. Sin embargo, ahora está encima de pilotes de madera, sobre el muelle, para supuestos arreglos. Ayer había una escalera de madera en su parte trasera, señal de que era cierto que estuvieron trabajando en él dos personas, como informó a Clarín un pintor de otro barco.

“Usted es el único que preguntó por ese yate”, le dijo a este cronista un empleado, cuando se quiso averiguar si luego de la interdicción alguien se arrimó para solucionar el problema. Hace dos semanas, el empresario Carlos Lluch sostuvo en declaración indagatoria que el yate fue adquirida por el contador uruguayo Angel Campiotti, supuestamente a pedido de la firma estadounidense Dalia Ventures, radicada en el estado norteamericano de Delaware, hace más de 4 años. Inicialmente fue llevada al puerto brasileño de Itajaí. Después se presume que deambuló entre Florianópolis, donde vive una de las hijas de Jaime, y Punta del Este. También se sospecha que anduvo por Carmelo, a tiro de Buenos Aires.

El dato que complica al ex secretario de Transporte es que quien figuraba como autorizado para retirar el yate del astillero era su ex asesor Manuel Vázquez, el mismo al que se le descubrieron miles de mails comprometedores y el mismo que aparece en la trama del avión de 4 millones de dólares.

 

 

Fuente: Página/12