Se trata de un pez que predomina en aguas quietas y cálidas. Desde el Gobierno de la Ciudad se recomienda respetar las indicaciones de los guardavidas, y ponerlos al tanto inmediatamente en caso de un ataque.

 

 

Las altas temperaturas invitan a buscar refugio en los amplios espejos de agua que tiene la ciudad. Pero las personas no son las únicas que por el calor buscan las orillas: las palometas también.

Se trata de un pez que predomina en aguas quietas y cálidas, pequeñas lagunas o arroyos. Su instinto de ataque es atraído por ruidos ocasionados en el agua, detectándolos a grandes distancias. Perciben presencia de líquido sanguíneo -causa la alteración de la conducta- a 300 ó 500 m, y suelen atacar los dedos de las extremidades inferiores y en menor porcentaje las manos.

 

Recomendaciones

 

Desde la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, se ofrecieron algunos consejos para prevenir los ataques.

– Evitar zonas de aguas quietas y playas, que en los días de mucho calor levantan temperatura fácilmente.

– No bañarse en playas cercanas a lugares en donde los pescadores limpian sus presas o arrojan los restos de las carnadas utilizadas.

– No meterse al agua con lastimaduras.

– En caso de ataque, desalojar la zona de baño inmediatamente, comunicar a la autoridad de la playa y llevar a la víctima a un centro médico para su atención.

– Utilizar lugares habilitados como balnearios, y respetar las indicaciones y normas de los mismos.

Conviene recordar que el calor y el chaporroteo en el agua seducen a las palometas, por lo que es imposible prevenir o anticipar su acción. Sí se recomienda que en el momento que los guardavidas dan el aviso, la gente salga del agua, ya que es la única manera segura de evitar nuevos daños.

En caso de sufrir una mordedura, la recomendación es salir inmediatamente del agua y buscar al guardavida, que tiene los elementos necesarios para cortar la hemorragia y limpiar la herida.

También se pide especialmente respetar las indicaciones de los guardavidas, que son quienes además pueden resolver, en función de los riesgos existentes, la prohibición del ingreso al agua de los bañistas.

 

 

Fuente: Prensa MSF