La medida adoptada fue en respuesta a una similar adoptada por Caracas el 17 de febrero y luego de que el presidente Nicolás Maduro anunciara su intención de designar un embajador ante Estados Unidos.

Estados Unidos reiteró ayer que está abierto a una mejora en las relaciones con Venezuela, inclusive a intercambiar embajadores, pero que Caracas debe “mostrar seriedad” en sus intenciones. Estas declaraciones se producen en momentos en que Washington dio 48 horas de plazo a tres diplomáticos venezolanos para abandonar el país, en respuesta a una medida similar adoptada por Caracas el 17 de febrero y luego de que el presidente venezolano Nicolás Maduro anunciara su intención de designar un embajador ante Estados Unidos. “Ya yo decidí quién va a ser el embajador y pida el plácet”, dijo Maduro al expresar su intención de “fortalecer” la embajada en Washington para que en ese país conozcan “la verdad de lo que está pasando en Venezuela”. Más tarde, el canciller Elías Jaua informó que el mandatario designó a Maximilian Arveláez como nuevo embajador en Estados Unidos, como un gesto de “la más firme voluntad de establecer relaciones diplomáticas de entendimiento franco, sincero y honesto”. Caracas y Washington carecen de embajador desde 2010 y en 2013 reanudaron un diálogo para restablecer relaciones plenas, que fracasó en septiembre de ese año.

“El intercambio de embajadores es una decisión mutua. Hemos dicho por meses que estamos abiertos a un intercambio, pero Venezuela precisa mostrar seriedad sobre sus intenciones y su apertura para que una relación positiva se mueva hacia adelante”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. Además añadió que iniciativas adoptadas recientemente por el gobierno de Venezuela, en referencia a la expulsión de tres diplomáticos estadounidenses, siguen “tornando las cosas más difíciles”. La portavoz identificó en conferencia de prensa a los tres expulsados, funcionarios de la embajada en Washington, como los primeros secretarios Ignacio Luis Cajal Avalos y Víctor Manuel Pisani Azpúrua, y el segundo secretario Marcos José García Figueredo.

“Es una represalia a la justa expulsión”, indicó Jaua sobre la medida tomada por Estados Unidos. “Nuestros funcionarios en ningún momento han estado activando en contra del gobierno de Estados Unidos, ni hacen contactos con grupos violentos ni promueven el financiamiento o alientan políticamente a grupos que están en actitud de desobediencia, ni desacato al gobierno”, añadió.

Poco antes, el canciller venezolano había anunciado un nuevo embajador para Washington. Arveláez, ex embajador de Venezuela en Brasil, fue descripto por Jaua como un hombre con una experiencia en el área diplomática y hombre de confianza del presidente Maduro. El canciller indicó además que el nombramiento del nuevo representante es un mensaje claro al presidente estadounidense Barack Obama y una muestra de la disposición de Caracas a establecer relaciones políticas y diplomáticas con Washington.

El canciller recalcó que la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela es “pública y notoria y la ha asumido (el secretario de Estado, John) Kerry en esta coyuntura”. “Queremos y seguiremos insistiendo desde la patria independiente que es Venezuela, queremos tener relaciones. Vamos a un proceso de rectificación. Rectifique Estados Unidos en su política de injerencia hacia Venezuela y nosotros rectificaremos en donde haya que rectificar desde el punto de vista de las relaciones bilaterales, porque los asuntos internos los decidimos nosotros los venezolanos”, señaló Jaua.

El ministro de Exteriores ratificó que la sociedad venezolana está dando demostración de su voluntad de paz “después de una semana de provocación sustentada en el odio de clases de los fascistas, los focos de violencia están prácticamente reducidos a unos diez municipios alrededor del país”. “Podemos decir que el pueblo venezolano está a punto de lograr una gran victoria democrática”, añadió Jaua.

En los últimos días, Venezuela acusó a Estados Unidos de injerencia en sus asuntos internos y de intentar desestabilizar al gobierno de Maduro, luego de que Washington condenara la violencia en tres semanas de protestas contra el mandatario venezolano. De hecho, el presidente Maduro expulsó la semana pasada a tres diplomáticos estadounidenses, a los que señaló de haber propiciado las protestas estudiantiles. Por su parte, Obama calificó de “falsas” las acusaciones.

 

 

 

Fuente: Página/12