Reys pagó $3000 pesos para poner un auto de lujo a nombre de otro.

Ya no son peritajes contables, ni cuentas bancarias, ni correos electrónicos secretos, ni sociedades en paraísos fiscales. Ahora fue la confesión de un testaferro la que complicó al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime en la causa en que se investiga su enriquecimiento mientras fue funcionarios entre 2003 y 2009.

Un trabajador, apremiado por su humilde condición económica, declaró ante la Justicia que la ex mujer de Jaime , Silvia Reys, le pagó 3000 pesos en 2008 para poner a su nombre un Honda Legend, lujoso automóvil japonés de alta gama valuado en unos 25.000 dólares.

Pedro Agustín Román Martínez, que era el playero del estacionamiento donde la mujer de Jaime dejaba su auto, reveló que la señora le pagó el dinero después de que pusieron el auto a su nombre en una concesionaria de San Isidro. Martínez, que vive en una villa en Monte Chiongolo, dijo que no tenía idea de que estaba haciendo algo ilegal, y que nunca supuso que la mujer de Jaime lo estaba engañando.

El hombre contó ante la Justicia que trabajaba en el estacionamiento de Esmeralda 1351 de domingo a viernes, de 14 a 22. Vivía en una casilla con techo de chapa, piso de tierra, a cargo de su hija Aldana, de 6 años, pues su mujer lo había abandonado caundo la nena tenía 2 años. Contó que no tenía agua caliente, ni gas, ni cloaca, y que la nena sufría de calor en verano y frío en invierno. Aldana dormía en un colchón en el piso porque no tenía cama.

Dijo ante el juez Sebastián Casanello y el fiscal Carlos Rivolo que Reys le comentó que su marido, Jaime, era gerente de TBA. Ante esta situación le pidió a Reys que le consiguiera un trabajo mejor. “Hoy sigo siendo carenciado”, dijo, y agregó que recién hace dos años pudo poner en su casa techo de machimbre e instalar un calefón.

Reys no le consiguió empleo. Peor: le ofreció “un negocio”, según declaró ante su defensor oficial Juan Martín Hermida.

“Consistía en sacar un auto a mi nombre durante un año, teniendo para eso que firmar unos papeles. A cambio me ofreció pagarme 3000 pesos”, recordó. “Acepté realizar el trámite por pura y exclusiva necesidad”, afirmó. Dijo que nunca supo que Reys era la mujer de Jaime hasta que se enteró por TV de la causa por enriquecimiento.

La ex esposa de Jaime lo citó en la concesionaria San Isidro, donde firmó los papeles del auto y al salir la mujer le dio un sobre con 3000 pesos. Reys no volvió a dejar el auto en el estacionamiento.

“Todo lo que hice en mi vida fue trabajar honradamente y con mucho esfuerzo para tratar de superar los momentos difíciles, nunca supuse que Silva Reys me estaba engañando, yo pensé que era todo legal, no hubo nada que me hiciera sospechar algo malo. Si hubiera sido asi jamás habría aceptado el negocio, ni siquiera por mas dinero. Soy una persona de bien que trabaja desde los once años”, remató. El fiscal lo escuchaba y pensaba en Jaime.

Martínez nunca supo que el “negocio” le iba a traer tantos problemas. Cuando el año pasado fue a tramitar un certificado de reincidencia, justamente para conseguir trabajo, quedó detenido.

Es que la Justicia ya lo había citado a prestar declaración indagatoria como supuesto testaferro de Ricardo Jaime y Martínez nunca había concurrido. Lo llevaron a tribunales, donde se negó a declarar y fue excarcelado, hasta que ahora se presentó y dijo lo que había pasado. El juez Casanello resolverá su situación procesal. Es probable que con su confesión quede procesado como partícipe del enriquecimiento ilícito.

Su situación podría mejorar cuando se analice si es culpable o inocente de cometer el delito, en el juicio oral.

 

 

Fuente: La Nación