Desde su lugar de descanso en Florida, el presidente estadounidense, Barack Obama, acordó con el francés Francoise Hollande, la alemana Ángela Merkel, el británico James Cameron y el italiano Matto Renzi, expresar una “gran preocupación sobre la clara violación rusa de la ley internacional” por su presencia militar en Crimea. Luego mantuvo una teleconferencia simultánea con los mandatarios de Lituana, Letonia y Estonia, para que apoyen las sanciones económicas contra el Kremlin.

Según un comunicado de la Casa Blanca, Barack Obama coincidió con los líderes británico, alemán e italiano, con quienes habló individualmente por teléfono, en mantener una postura común frente a “la intervención militar de Rusia en Ucrania”. Y pese a que las sanciones dispuestas en los últimos días no se mencionan en el breve comunicado, no todos los socios estadounidense del G7 (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) se muestran muy favorables a sanciones económicas a Rusia.

Para buscar apoyos en este punto, Obama mantuvo una teleconferencia simultánea con la presidenta lituana, Dalia Grybauskaite; el mandatario de Letonia, Andris Berzins, y el de Estonia, Hendrik Ilves, con quienes, además, reforzó la posibilidad de aislar diplomáticamente a Rusia.

Obama también reafirmó con sus aliados la necesidad de apoyar al nuevo gobierno interino de Kiev para estabilizar la economía y permitir una elecciones generales sin sobresaltos en mayo. En la conferencia con los líderes de los países bélicos, Obama les garantizó el apoyo total de la OTAN, que reformzó su presencia en la zona ante la crisis en Crimea con el envío de cazas y personal militar.

 

 

Fuente: Página/12