Así lo plantea en un documento preparado en vistas a la reunión de la Comisión de Estupefacientes, que la semana que viene evaluará en Viena la situación del problema de las drogas y si se cumplen los objetivos pactados en 2009.

A pocos días de la Sesión Anual de la Comisión de Estupefacientes (CND, por sus siglas en inglés), en donde se evaluará si se cumplen los objetivos pactados en 2009 para una década, trascendió un informe elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) en la que se sugiere la “despenalización” del consumo de estupefacientes.

“La despenalización del consumo de drogas puede ser una alternativa eficaz para descongestionar las cárceles y redirigir los recursos al tratamiento”, sostiene el documento.

El informe, al que accedió LA NACION, fue elaborado por el director ejecutivo de la ONUDD. En dicho documento, se menciona el plan de acción al que adhirió la comunidad internacional en 2009 para combatir el problema de las drogas.

Esa declaración estableció el 2019 como fecha para que los países suscribientes “eliminen o reduzcan significativamente los cultivos ilícitos de opio, coca y cannabis; la demanda ilícita de narcóticos y psicotrópicos y drogas relacionadas al riesgo de salud y social; la producción, manufacturación, marketing y distribución y tráfico de sustancias psicotrópicas, incluyendo las drogas sintéticas; el desvío y tráfico ilícito de precursores; el lavado de dinero vinculado al narcotráfico”.
Despenalización del consumo

En su documento, la ONUDD señala como un contratiempo que muchos países no han implementado una aproximación a la droga dependencia enfocada en la salud.

“Algunos Sistemas de control nacional todavía confían demasiado en las sanciones y la prisión, en lugar de tratamientos de salud”, sostiene el informe.

En ese sentido, sugiere que, para enfrentar “los desafíos actuales y reenfocar sus esfuerzos, teniendo en cuenta el espíritu original de las convenciones”, la comunidad internacional debería, entre otras cuestiones “diferenciar entre asuntos criminales y asuntos de salud pública”.

“De lo que se habla no es despenalizar sustancias sino despenalizar haciendo eje en el consumidor, desde un enfoque de salud. Es decir, plantear un tratamiento y no la cárcel para el usuario de drogas”, explica Graciela Touzé, presidenta de la Asociación Civil Intercambios, que estará presente en Viena.

En ese sentido, Touzé dice que lo que explica la ONUDD en este documento es que, técnicamente, “ninguna convención dice que haya que criminalizar al consumidor”.

“De lo que no se habla, por supuesto, es de despenalizar las sustancias. Se refiere a la no criminalización del usuario, algo que se viene debatiendo desde hace mucho tiempo”, dice Touzé.

En el mencionado documento, la ONUDD sostiene que la justicia criminal debe enfocar sus esfuerzos en el lado criminal del tráfico de drogas y el área de salud pública en medidas de prevención y tratamiento, considerando a los consumidores como pacientes en tratamiento por una enfermedad crónica, y no como criminales.

“La prisión para las personas que usan drogas aumenta su vulnerabilidad a las adicciones y numerosas condiciones de salud, incluyendo HIV, tuberculosis y hepatitis viral”, indica.

En ese sentido, la ONUDD asegura que “las convenciones alientan el uso de alternativas a la prisión”. Y concluye: “La despenalización del consumo de drogas puede ser una alternativa efectiva para descongestionar las cárceles y redirigir los recursos al tratamiento y facilitar la eventual rehabilitación y reintegración de los usuarios de drogas”.
Pocos progresos

En 2014, a mitad de camino de la fecha pautada por la declaración, el informe de la ONUDD destaca que a pesar del progreso logrado en algunas áreas, “la magnitud global de la demanda de droga no ha cambiado sustancialmente”. También sostiene que “la prevalencia del uso de drogas ilícitas continúa fluctuando alrededor del 5 por ciento de la población”.

Por otra parte, indica que “el uso ilícito de Drogas como la cocaína y la heroína sigue creciendo en países en desarrollo” y que “el número más reciente de muertes relacionadas a las drogas es estimado en 210.000 por año”.
La violencia narco

La ONUDD también señala que “el tráfico de drogas ha provocado el surgimiento y expansión de la violencia en América Latina, el Oeste de África y el Oeste de Asia”. “Los países afectados están pagando un alto precio en términos de vidas humanas”, indica.

Además deja constancia de que algunos países de América Central han estado enfrentando cifras de homicidios que son las más altas del mundo, “incluso superando las de países con conflictos armados”.
El debate en Viena

Según explican desde Intercambios, el propósito de la reunión en Viena es “revisar los avances logrados y los desafíos encontrados hasta la fecha, y se espera que el contenido de la evaluación se exprese en una “Declaración Ministerial Conjunta”, cuyo texto se viene negociando conflictivamente en reuniones intersesionales desde septiembre pasado”.

“Entre otras cuestiones controvertidas, hasta la fecha parece no haberse llegado a consenso sobre la explícita mención a la reducción de daños y la participación de la sociedad civil”, dicen desde la Asociación.

“En Viena se oirán las distintas voces pero para quienes impulsamos la reforma, es preciso destacar que los objetivos de la Declaración Política de 2009, de eliminar o reducir significativamente la dimensión del mercado de las drogas, están lejos de haber sido logrados”, explican. Y concluyen: “Por tanto, es necesario promover la reducción de las consecuencias dañinas de estos mercados para la salud, la seguridad y el desarrollo; y apoyar la búsqueda de estrategias, políticas y programas más eficaces para obtener mejores resultados, antes que simplemente requerir una mejor coordinación y ejecución de las estrategias existentes”.

 

 

Fuente: Página/12