Los descubrieron a través de escuchas telefónicas ordenadas por un magistrado del fuero federal. Uno es policía y está acusado de facilitar la fuga de un integrante de la banda de Los Monos. El otro está imputado de homicidio. Ambos están presos.

— Conseguíme dónde vive y el auto que tiene. Después yo me encargo.

— ¿De salchicha?

— Si

Ese diálogo telefónico entre dos presos alojados en dos lugares de detención de la provincia fue la primera alerta para detectar un plan que tenía como objetivo asesinar al juez Juan Carlos Vienna y al fiscal Guillermo Camporini, dos de los principales impulsores de las investigaciones que se llevan a cabo para contener a la red dedicada a delitos violentos que operan en la ciudad, conectados con el narcotráfico.

El atentado contra el juez Vienna, según las escuchas, iba a ser realizado por un sicario apodado “Anteojito”. Los interlocutores se refieren a Vienna como “arroz con salchicha”. Y a Camporini, que apareció en numerosas entrevistas periodísticas recientes sobre el tema de violencia en Rosario, como “bocón”

Tal era el hermetismo ayer sobre esta revelación de las escuchas telefónicas que ni Vienna ni Camporini las habían comentado a sus propios familiares. Recién anoche les dieron cuenta de lo ocurrido.

Lo curioso del caso es que por el momento la investigación no provocará detenciones, ya que quienes tramaban el plan para asesinar al juez y al fiscal están alojados en la Jefatura de Policía de Rosario y en la cárcel de Coronda, acusados por distintos delitos.

Las escuchas telefónicas que permitieron descubrir el plan habían sido dispuestas por el juez federal Carlos Vera Barros en una causa que provocó procesamientos la última semana. Por alguna razón, el magistrado ordenó seguir con las intervenciones telefónicas. Así fue que el miércoles descubrió la llamada entre los dos presos. Ese mismo día le avisó al fiscal general de la provincia, Julio de Olazábal, que de los diálogos entre ambos hombres se podía inferir que se encontraba “en plena elaboración un plan para atentar contra la integridad física y/o vida de funcionarios judiciales y/o jueces y/o fiscales”. Son dos oficios que llevan los números 1106 y 1140.

Uno de los presos que dialogaba es Germán Almirón, un policía que está detenido por la increíble fuga de la jefatura de policía de Rosario de Juan Domingo Ramírez, un hombre de 39 años sindicado como uno de los lugartenientes de la banda de Los Monos, y como abastecedor de drogas y administrador del dinero que producían los búnkers de la familia Cantero. A Ramírez también le imputan el homicidio de Luciano Cáceres, un chico de 16 años al que mataron de un tiro en la cara frente a un quiosco de estupefacientes.

Del otro lado de la línea, en la Cárcel Modelo de Coronda, estaba al teléfono Arón Treves, procesado por un asesinato en una playa de estacionamiento de Maipú al 800, en noviembre de 2012, y también involucrado en un caso de drogas: el 22 de diciembre de 2012 lo atraparon en San Martín y Circunvalación, en Villa Gobernador Gálvez. Circulaba un un auto con dos kilos de pasta base y unos 20 litros de acetona, materia prima y precursor químico para la fabricación de cocaína.

El teléfono que Vera Barros seguía era el del policía Almirón, porque se lo presume conectado a la banda de Reina Quevedo, un grupo de seis rosarinos procesados el martes último por traficar 80 kilos de cocaína desde Salta, atrapados en la localidad de Metán el 8 de febrero pasado.

Según la pesquisa inicial Almirón, que al ser apresado pertenecía a la División Judicial de la Unidad Regional II, tenía una relación estrecha con Arón Treves, quien fue convocado para hablar en la investigación del expediente del Fantasma Paz, que maneja Vienna y es conocida como la Causa Monos.

Lo que Treves dice en las escuchas dejan ver que se siente decepcionado porque tras su colaboración en esa causa no recibió el beneficio de la libertad que esperaba. Difícilmente Vienna podría haber favorecido con algo así a Treves dado que éste está detenido por causas donde el magistrado no tiene incumbencia: por el crimen de Maipú al 800 lo procesó Roxana Bernardelli y por el transporte de la pasta base el juez federal Marcelo Bailaque.

En el teléfono que se le atribuye, Treves deja muy claro su fastidio por estar preso. “Lo único que te pido es que me consigas dónde vive, dónde vive nada más, y el auto que tiene, que después yo me encargo”, le dice al teléfono de Almirón. Este le responde: “Estos cara de pija de Judiciales me traicionaron”, dado que fueron sus propios camaradas de allí los que señalaron a Almirón por haber facilitado la fuga de Ramírez.

Treves también se refiere a los allanamientos con 18 detenidos del domingo pasado en la zona sur y los ocho kilos de droga decomisados. “Allanaron toda Tablada boludo, está «Mochila» en cana”, de lo que se infiere que puede tener relación con este grupo.

En otro tramo del diálogo del teléfono de Treves se oye: “Esta gente no sabe de las cosas que pueden llegar a pasar”. Y del que se atribuye a Almirón se escucha: “Sí, pero hasta que no pase… Nunca pasó en la historia de Santa Fe que mataran a un fiscal o a un juez. Hasta que no pase todo va a seguir igual. Los dueños del poder son los jueces y los fiscales porque nunca les pasó nada”.

—”Me como un arroz con salchicha, ¿qué me puede perjudicar”, se dice desde el teléfono de Treves.

—”Absolutamente nada, pero tenés que tratar de hacer un doblete. Si vos lo cortás a salchicha mañana este va y habla con Camporini, ¿entendés?— replica Almirón.

—”Escuchá vos”, agrega Almirón. “Pensálo y meditá tranquilo y mañana me decís si nos comemos el arroz con salchicha o nos comemos el bocón. Vos pensálo. ¿Sabés por qué? Porque si yo me como el bocón, salchicha se va a pegar un susto de aquellos”.

“Le voy a tirar un poquito de mierda”

En la conversación que se atribuye a Almirón y Treves, el primero le plantea al segundo que tiene influencias en el Poder Judicial y en el Ministerio de Seguridad. “Es muy probable que Vienna le deba algún favor a mi jefe, si es así yo voy a hacer unas cositas, una jugadita, le voy a tirar un poquito de mierda”. El jefe de Almirón era el titular de Judiciales, Cristian Romero. El policía hace alarde de relaciones en el gobierno provincial y promete jugarlas a favor.

Datos precisos

El detenido Arón Treves afirma tener la dirección de una casa del juez Vienna en una localidad cercana a Rosario y le dice a Almirón: “Averiguame todo lo de Judas que yo los mando a los pibes, a Anteojito”.

 

Fuente: La Capital Digital