Tras matar a dos funcionarios y a un comisario preveían desorientar la investigación con anónimos. Quedaron al descubierto en las transcripciones de diálogos telefónicos entre un policía detenido y un reo.

“Dale, listo. Bueno, mirá. Esto es simple, por acá, por Lagos, lo vas a ver entrar y lo vas a ver salir. Te sentás arriba de un auto y ¡tuc! Una pavada, yo te consigo la lata y listo”.

 

La voz atribuida al policía encarcelado Germán Almirón, detenido en la Alcaidía Mayor de la Jefatura, quedó registrada por pesquisas de la Policía Federal de varias charlas telefónicas con Arón Treves, preso en Coronda, quien retruca:

 

“Es sencillo, primero hacemos lo que tenemos que hacer y después tiramos un anónimo. Mandá alguno y encontramos el juguete donde sea y listo. Se terminó. Es cortita la ronda”.

 

A medida en que se conocen párrafos de los diálogos entre el uniformado detenido y el reo preso por un asesinato en noviembre de 2012 se ventilan más datos de cómo se preparó un plan para matar al juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, al fiscal de Cámara Guillermo Camporini y al comisario de la División Judicial de la Unidad Regional II, Luis Quebertoque.

 

El material abunda en detalles como el lugar elegido, la forma del atentado y el ardid para desviar la atención tras el conmocionante hecho. En los dos oficios remitidos, quienes dialogan se refieren a Vienna de varios modos: “Arroz con salchicha”, “Pancho”, “Salchichón” o “El viejo”. A Camporini, quien tuvo alta exposición mediática en la causa de Los Monos, lo llaman “Bocón”. A Quebertoque lo tildan de “Judas”.

 

Treves: “Bueno, me tenés que conseguir urgente las cosas de Pancho, porque ya hay uno que lo va a hacer ya, apenas lo tengamos”.

 

Almirón: “Bueno, mañana va a venir un pibe”.

 

Treves: “Dale, eso es aparte, averiguame todo lo de Judas que yo mando a los pibes”.

 

Los pesquisas de la División Operaciones Especiales de la Policía Federal comenzaron las escuchas ordenadas por el juez Federal Nº 3, Carlos Vera Barros, por una banda dedicada al narcotráfico cuyos integrantes habían sido detenidos en febrero pasado. Pero, a medida en que se acumulaban las fojas, el magistrado ordenó el 19 de marzo girar con carácter de urgente las 26 páginas con los diálogos entre Almirón y Treves al fiscal general de la provincia, Julio de Olazábal.

 

Las conversaciones del domingo 16 de febrero fueron transcriptas y enviadas por los agentes federales el miércoles pasado al despacho de Vera Barros. “Del contenido de las escuchas de un teléfono intervenido surgen conversaciones que, si bien resultan ajenas a los hechos investigados, se podría inferir que se encontraría en plena elaboración un plan para atentar contra la integridad física o vida de funcionarios judiciales, jueces o fiscales”. Esa investigación quedó en manos del fiscal rosarino Aníbal Vescovo.

 

El macabro plan de asesinato surge de varios indicios registrados en las 26 páginas que Vera Barros recepcionó y giró a los Tribunales provinciales. En los dos oficios remitidos, quienes dialogan se refieren a Vienna de varios modos

 

El siniestro plan advertido por la Justicia Federal y que publicó La Capital el sábado provocó estupor en la comunidad judicial y política.

 

En la edición del domingo se amplió con más información: el plan homicida incluía a Quebertoque (de importante participación en la causa de la banda de Los Monos) además del magistrado y el fiscal.

 

Almirón y Treves se conocían hace años. Y el primero, que trabajaba en la División Judicial, indujo al segundo a presentarse a declarar en la denominada “Causa Monos”, por la que Vienna procesó en febrero a 36 personas, entre ellas trece efectivos policiales en actividad.

 

El sumario por el que Almirón cayó preso fue conducido por un camarada de su misma dependencia: fuentes judiciales señalaron que fue Quebertoque quien descubrió que Ramírez había pagado por su huida y que Almirón habría sido el facilitador.

 

¿Quién es quién?

 

-Uno es Germán Almirón, un suboficial de 32 años detenido en la Alcaidía Mayor de Jefatura acusado de facilitar la fuga de Juan Domingo Ramírez, un sicario de Los Monos, el 16 de enero pasado.

 

-Su interlocutor era Arón Treves, de 29 años, preso alojado en Coronda por el asesinato de Gustavo Serra en un after de Maipú al 800, en noviembre de 2012, y por trasladar dos kilos de pasta base de cocaína en un auto en la zona sur rosarina, razón que motivó su captura en diciembre de ese año.

 

 

Fuente: La Capital