Los dos presos accedían sin problemas a celulares y equipos Nextel y uno de ellos tenía “visitas especiales” a diario en Coronda. Quienes planeaban asesinar a un juez y a un fiscal sobornaban además a policías para vender estupefacientes.

Las escuchas telefónicas que permitieron inferir la existencia de un plan para asesinar al juez de Instrucción Nº 4 de Rosario, Juan Carlos Vienna; el fiscal de Cámaras Guillermo Camporini y el comisario de la División Judiciales de la URII, Luis Quebertoque, también develan una trama de sobornos y venta de estupefacientes que se realizan sin contratiempos desde las unidades de detención de la provincia. Y dejan al desnudo la facilidad con que los detenidos se mueven dentro de las prisiones y acceden a celulares y equipos Nextel.

 

Tanto Germán Almirón (el policía detenido en la Jefatura rosarina acusado de haber influido en la escandalosa fuga de ese penal de Juan Domingo Ramírez, un lugarteniente de Los Monos) como Aarón Treves (detenido en Coronda por su participación en un homicidio en Maipú al 800 y tras haber sido apresado con dos kilos de pasta base y acetona, elementos claves para “cocinar” cocaína) tienen vinculaciones con el mundo narco.

 

Almirón estuvo detenido acusado de haber robado un búnker de drogas cuando revistaba en el Comando Radioeléctrico, y Treves se jacta en las conversaciones interceptadas por la Justicia de seguir adelante con el “negocio”.

 

Estos son los diálogos más relevantes que se dan entre los dos presos y en los que detallan cómo pagar supuestos sobornos para seguir adelante con su actividad ilícita:

 

El sobre a Santa Fe

 

Treves: Yo quiero hablar con uno, ¿me entendés? ¿Sabés por qué? Porque yo no estoy nombrado, no estoy nada, pero… quiero que el pibe (por un supuesto intermediario y “empleado” de Treves) camine tranquilo, ¿me entendés? Yo quiero hablar con uno pero que no lo legalice, ¿entendés? Que hable él, que hablo con él directamente, ¿entendés? Yo le doy una moneda a él, si él me dice sí, yo me pongo a laburar fuerte. Si él no me dice que sí, yo sigo como estoy, ¿me entendés? Si él me dice que sí yo me pongo ya a expandirme.

 

Almirón: … no, vamos a hablar a Santa Fe. Dejame que yo hablo a Santa Fe y de última que vaya a parar a un jefe nomás y chau, ¿me entendés? Para que no quede acá en el medio, cosa que cuando te caminen, o caminen a alguien, van a tocar la tuba y ahí no. No se toca, ¿entendés? Dejáme que primero hablo yo. Voy a preguntar cómo está todo. Acá, te digo, no te van a dar. Te van a decir que sí pero te va a tumbar Dorrego (por la División de Prevención de Adicciones, que funciona en calle Dorrego). O sea, para hablar bien tenés que hablar con La Paz (en calle La Paz funciona la División Inteligencia de la UR II). Dorrego con Judiciales, con ahora con la Policía Judicial nueva va a perder como en Camboya. Más vale tirá un sobre a Santa Fe. Al secretario, le averiguo yo la del jefe de Provincia y listo, ¿me entendés? Y te asegurás la bocha ahí, eh… porque de la otra manera me parece que no te va a convenir.

 

Treves: Bueno, dale, porque vos sabés que yo arranco con poquito pero tengo que saber. Yo quiero hacer la onda, porque si yo me llego a ir, digamos quiero salir, y vos sabés lo que yo quiero hacer entonces, quiero hablar bien, ahora que no me vaya a pedir la vida porque no se la voy a dar. Algo ahí, para ir manteniéndolo como para que me avisen, y después una vez que yo estoy afuera sí hablamos de números tranquilos.

 

Nextel y celulares a destajo en la prisión

 

Treves: Te juro que cuando salga te voy a regalar cuatro Nextel con cargador, todo.

 

Almirón: Sí, porque hablo un rato por día y… Acá tenés que hablar afuera, porque adentro no hay señal. Ahora me vine acá hasta la cocina y enchufé….

 

Visitas “especiales” en la prisión

 

Almirón: La está poniendo como loco ahora Mochila, porque viene el jefe recién a decirme que le puso la plata porque mañana recibe una visita especial.

 

Treves: ¿Quién lo visita especial?

 

Almirón: Para mañana, pero éste le dijo que no, no sé qué bronca habrá con él.

 

Treves: Y, ¿viste ahí el que maneja la parte dónde están ustedes, el peladito ese?

 

Almirón: Sí.

 

Treves: Bueno, él tiene buena onda con ellos boludo, alguna cabida le va a hacer llegar.

 

Almirón: No sé. No sé porque me había contado hace un toque y lo tenían a los golpes, y que le pidió una, le quiso poner una moneda, le quiso dar una moneda para que lo deje hacer una vista especial mañana y éste le dijo que no porque no quiere tener problemas.

 

Treves: ¿Ah sí?, ¡Mirá el malevo!, mirá si me voy a enterar. ¿Sabés qué? Traigo visitas todos los días.

 

Fuente: La Capital