Sucedió el pasado sábado en la torre E del Fonavi de Lorenzini al 4600 cuando el niño cayó desde la altura de un quinto piso pese a los esfuerzos de su padre por intentar rescatarlo.

La muerte de un nene de 2 años al caer por el hueco del ascensor conmocionó a un Fonavi del barrio Las Heras, en la zona sur de Rosario. Abrumados por el dolor, los padres del niño y vecinos denunciaron abandono edilicio y falta de mantenimiento como razones del trágico desenlace. Hasta ahora la Justicia de Rosario caratuló el hecho como accidente.

Pese a que la noticia trascendió hoy, sucedió el pasado sábado a las 13.30 en la torre E del Fonavi ubicado en Lorenzini, entre Sánchez de Tompson y Lola Mora, cuando el pequeño cayó por el hueco del ascensor, desde un quinto piso, según precisó a La Capital el fiscal adjunto Walter Jurado, que investiga los motivos del deceso, por ahora caratulado como accidente.

El pequeño, cuya identidad al igual que la de sus padres no trascendió por razones judiciales, falleció 45 minutos después del accidente en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela a raíz de las lesiones sufridas.

“Fue un segundo, se me escapó y se cerró en el ascensor, que siempre anduvo mal”, lamentó su padre a Canal 5. En medio de la tristeza, agregó: “Tenía dos años, era muy travieso y cuando quise abrir la puerta no pude”.

En tanto, un vecino de la torre señaló que los inconvenientes por el mal funcionamiento del ascensor vienen de larga data. “Fueron a consultar con el ascensorista para arreglarlo, pero no pudieron juntar la plata para pagarlo. Llegó el caso de que los picaportes no andaban, el ascensor se paraba en cualquier parte desde hace un largo tiempo”, abundó.

No obstante, desde el pasado sábado personas mayores y discapacitadas no pueden movilizarse de sus departamentos, cuyas edificaciones ostentan 45 años de antigüedad y carecen las obras de mantenimiento por falta de dinero de los habitantes.

Interviene en la investigación la Unidad Fiscal de Investigación del Ministerio Público de la Acusación de Rosario.

 

 

Fuente: La Capital