En un reportaje exclusivo con Infobae, la secretaria general del gremio de maestros más poderoso de los Estados Unidos, defiende la huelga como una medida efectiva para reclamar derechos. La situación de la educación pública y la búsqueda en el compromiso del acceso a la educación por los sectores más excluidos.

No cumple con el perfil del dirigente gremial al que el argentino está acostumbrado. Ella es abogada, maestra, es considerada una de las personas más influyentes en la política educativa de los Estados Unidos e integra, según los medios especializados, una lista que la ubica una dentro de las 25 mujeres más poderosas del Estado de New York. Randi Weingarten es la secretaria general de la Federación Americana de Maestros (AFT, en sus siglas en inglés, el sindicato docente más poderoso de los Estados Unidos) y una de las principales militantes de la reforma educativa norteamericana y el acceso público y gratuito a la educación de prestigio. Relata el enfrentamiento con los movimientos anti-sindicales y la batalla por evitar la privatización de las escuelas.

En el medio de la crisis educativa en la República Argentina, con un paro docente que puso a la provincia de Buenos Aires en jaque, Infobae se reunió en Washington con Weingarten. Habla de la realidad en su país y cuenta, en primera persona, la crisis que vive la educación pública de los Estados Unidos. “Es tiempo de reclamar por la promesa de la educación pública, no como lo es hoy o como lo fue en el pasado, sino completando nuestras obligaciones colectivas para ayudar a nuestros niños a superarse. Uniendo nuestras voces (padres, estudiantes, maestros, personal de las escuelas y la comunidad) podemos reclamar el compromiso de asegurarnos que todos los chicos tengan la oportunidad de soñar sus propios sueños y poder cumplirlos”. Las frases de Weingarten se diferencian de una sociedad norteamericana y una dirigencia política, acostumbrada a resignarse en términos de derechos de igualdad de oportunidades. “Debemos cumplir el propósito de la educación pública como una hélice de nuestra economía, un ancla de la democracia y una puerta de acceso a la justicia racial, social y económica.

-¿Cómo se discute en los Estados Unidos un aumento salarial docente?
-Alrededor de dos tercios de los estados tienen derechos de negociación colectiva -paritarias-, en las que miembros de los sindicatos docentes y representantes de la gestión del distrito escolar -Estado- negocian los salarios y otras cuestiones en la mesa de negociaciones. Algunos estados del sur, como Texas, no tienen la negociación colectiva, sino que disponen de una “consulta exclusiva”, que es un acuerdo de “reunirse y consultar” para hablar de los salarios, prestaciones y condiciones de trabajo.

-En ese marco… ¿Cómo es la relación entre los sindicatos y el Estado?
-El compromiso público de la educación pública, los derechos de los trabajadores y la promesa de oportunidades para todos se ha visto seriamente afectado en los últimos años. La educación pública se ha visto sacudida por los presupuestos de austeridad de los estados y los planes de privatización, así como los intentos de demonizar y desprofesionalización de los docentes. La última recesión y las elecciones de 2010 marcaron el comienzo de las campañas financiadas con mucho dinero para suprimir los derechos de voto y encontrar todas las maneras posibles para eliminar los sindicatos públicos y privados y la llamada ley de derecho al trabajo, incluso ir en contra de la pelea por la deducción de cuotas, la lucha contra la Ley de Libre Elección. Algunos gobernadores y organizaciones antisindicales bien financiados fueron capaces de utilizar, para dividirnos, el miedo a la crisis económica creado por la gran recesión del 2008.

-¿Cuál es su posición ante un paro docente?
-Las huelgas siempre deben ser el último recurso, después de haber agotado todas las vías de negociación y cuando el sindicato considera que el público entiende que no hay otra solución. En los Estados Unidos las huelgas son muy poco frecuentes, pero cuando ocurren, el sacrificio de los maestros demuestra lo mucho que se preocupan por asegurarse de que sus estudiantes reciban una educación de calidad impartida por docentes preparados y bien pagos . En Chicago, los profesores se declararon en huelga en 2012 por primera vez en 25 años, debido a que llegaron a “una pared” con el alcalde y los funcionarios escolares, en temas claves en los que los maestros sintieron que afectaron el corazón de la capacidad de proporcionar una educación de calidad. Los padres y los ciudadanos de a pie se unieron a los profesores en grandes manifestaciones en las calles de Chicago. El alcalde quería impulsar de arriba hacia abajo, teorías de mercado, enfocadas en cortes presupuestarios al arte, la música, la educación y las bibliotecas que, claramente, no mejoran la enseñanza y el aprendizaje. Los maestros y los padres estaban unidos en una fuerte oposición a estas decisiones que dejaron a los niños de Chicago sin un plan de estudios rico, ni instalaciones y servicios sociales que necesitaban. Hubo un acuerdo temporal destinado a abordar todas estas cuestiones, centrándose en la mejora de la calidad educativa. La huelga demostró que la acción colectiva es una fuerza poderosa para el cambio y que la negociación colectiva es un instrumento eficaz para fortalecer las escuelas públicas. Este fue un claro ejemplo de una solución impulsada por el sindicalismo y un recordatorio de que cuando las personas se reúnen para tratar asuntos que afectan a la educación, los que trabajan en las escuelas deben ser escuchados.

-¿Cómo se pelea por los derechos de los docentes norteamericanos?
-Debemos reclamar la promesa de la educación pública, luchando contra soluciones equivocadas, siempre hacia adelante, por aquello que sabemos que funciona para mejorar la enseñanza y el aprendizaje y para asegurar que los profesores tengan una voz en la educación de sus estudiantes. Nos unimos a la comunidad, porque cuando trabajamos juntos, somos más exitosos y poderosos. Ninguno de nosotros puede hacerlo solo: ningún alcalde, ningún maestro, ni el presidente del sindicato, ningún padre. La educación pública es una responsabilidad compartida que requiere de la colaboración, ampliando el grupo que está remando en la misma dirección para nuestras escuelas y niños.

-¿Cuáles son los objetivos de ese pelea?
-Estamos luchando para garantizar grandes escuelas públicas de barrio, que sean seguras, acogedoras y de colaboración, donde los maestros y personal de la escuela estén bien preparados y apoyados, que los horarios de las clases sean manejables y los maestros tengan tiempo para colaborar. Estamos luchando para asegurarle a todos los niños tengan un currícula atractiva que se centre en la enseñanza y el aprendizaje, no la evaluación, y que los niños y sus familias tengan acceso a servicios integrales para satisfacer sus necesidades sociales, emocionales y de salud.

-¿Qué ocurre con aquellos docentes que forman parte de un paro sindical?
-En algunos estados, las huelgas de los maestros y otros empleados públicos son ilegales y los líderes sindicales y otros podrían ser encarcelados. Cuando los maestros paran, existen serias sanciones para los maestros y su sindicato. El estado de Nueva York tiene la Ley de Igualdad en el Empleo de Empleados Públicos – también llamada la Ley de Taylor- que autoriza a la Junta de Relaciones de Empleo Público del Estado para resolver las controversias contractuales de los empleados públicos, pero prohíbe a los trabajadores el derecho a la huelga. Si ellos paran, podrían ser multados y encarcelados.

-¿Cuál es la verdadera importancia de la educación pública en el sistema norteamericano?
-Las dos instituciones en los Estados Unidos que promuevan un amplio acceso a las oportunidades económicas y educativas son nuestro sistema de escuelas públicas y nuestro movimiento obrero. Ellos son la puerta de entrada al sueño americano y las piezas centrales de una sociedad justa y una democracia vibrante. Pero tanto nuestras escuelas públicas, como los sindicatos están bajo ataque.

-¿Cuál es la principal amenaza de la escuela pública?
-La educación pública se ha visto sacudida por los presupuestos de austeridad y los movimientos que tienden a privatizar las escuelas públicas, junto con los intentos de culpar y avergonzar a los maestros, demonizarlos y des-profesionalizarlos, y frenar o eliminar sus derechos de negociación colectiva. Esto está sucediendo cuando todo el mundo necesita un salario digno, seguridad en la jubilación y las condiciones de trabajo que permitan la equidad.

-¿Qué necesita una escuela pública?
-Las escuelas que tienen el mayor número de necesidades necesitan más recursos: consejeros de orientación, programas extracurriculares, enfermería, programas para antes y después de la escuela y suficientes libros de texto. Imagínese si un cirujano no tiene las herramientas médicas para hacer su trabajo. Tenemos que arreglar, no subcontratar, las escuelas públicas con los programas y servicios que sabemos que funcionan para ayudar a los niños a tener éxito. Eso es lo que las naciones con mejor rendimiento hacen: invierten, no ceden en la educación, disponen tiempo y dinero en la preparación de maestros, programas y servicios que ayudarán a todos los niños, valoran y respetan a los maestros.

 

Fuente: Infobae