No estamos hablando del solitario. Nos referimos a los juegos usados para hacer menos aburridas las sesiones corporativas de entrenamiento.

Pese a la significativa inversión que hacen las empresas en este tipo de cursos, muchos son tan monótonos, que los empleados no extraen el conocimiento o las habilidades que sus empleadores esperan. En Estados Unidos se gastan cada año US$60.000 millones en estos cursos.

Algunos expertos aseguran que las empresas podrían hacer más atractivas y eficaces estas sesiones, simplemente si le imprimen un poco de diversión, específicamente, usando juegos de computadora. Existe evidencia que indica que los adultos aprenden y retienen más en cursos que incorporan elementos como puntajes de competencia, niveles para el jugador cada vez más difíciles y recreación de papeles ficticios.

El ejército estadounidense es una de las instituciones más avanzadas en el uso de juegos como herramienta de entrenamiento. Esto se debe en parte a que el aprendizaje en una computadora es mucho más barato y seguro que en el campo de batalla. Y muchas veces, los juegos para entrenar reclutas son más complejos que los que se venden en el mercado para los consumidores. Sin llegar a los niveles de sofisticación del Pentágono, un creciente número de empresas está acudiendo a cursos modestos que combinan trabajo y juegos.

Creative Learning Studio, filial de Cisco Systems, ofrece por ejemplo un entretenido programa para enseñar a profesionales de redes los fundamentos de crear una red de alta velocidad para artefactos que comparten almacenamiento. La aplicación, llamada SAN Rover, requiere que los estudiantes compitan contra el reloj para unir las piezas (discos duros, interruptores y otros componentes) y crear correctamente una red mientras evaden impactos de asteroides.

Las empresas también pueden acudir a juegos comunes para revisar y examinar a sus empleados. Claro, éstos tienen que tener un elemento fundamental: la competencia.

Borland Software, estadounidense de software empresarial, quería dar a su personal de ventas un incentivo para que dominara los detalles de su línea de productos antes de una conferencia muy importante. Para ello contrató una empresa de entrenamiento electrónico que diseñó guías de estudio que incluían una serie de juegos para examinar el conocimiento del material por parte del estudiante.

Los juegos simples, basados en pasatiempos comunes como el ahorcado, presentaban una serie de preguntas cronometradas. Cada miembro del personal de ventas tenía que responder correctamente al menos el 80% de las preguntas, y aquellos con puntajes perfectos participaban en la rifa de cinco iPods, de Apple. Igualmente, todos tenían que tomar un examen final de 100 preguntas y el que obtuviera el puntaje más alto en el menor tiempo posible, recibía US$3.000. Aunque los juegos no eran demasiado sofisticados, fueron suficientes para motivar al muy competitivo personal de ventas.

“De repente, la gente se estaba enviando mensajes tales como ´estas en la cima hoy, pero mañana caerás´”, dice Wynn Johnson, director de preparación en el campo de Borland. “La competencia es un motivador”.