Miles de presos están siendo confinados en solitario por largos períodos. Ese castigo “debe ser implementado en casos excepcionales, en períodos de tiempo muy cortos y bajo condiciones humanitarias”, aseguró la experta Tessa Murphy.

Estados Unidos es prácticamente el único país del mundo que encarcela a miles de personas en confinamiento solitario, según Amnistía Internacional. En la mayoría de los casos, esta forma de aislamiento carcelario es sostenida a largo plazo o por tiempo indeterminado. Alrededor de 25.000 presos en 40 estados del país pasan entre 22 y 24 horas al día en celdas de 26 metros cuadrados. “Este número no incluye a los muchos miles de presos que cumplen períodos más cortos de castigo en celdas de segregación administrativa, que se estima en aproximadamente 80.000 personas”, subraya el informe “Sepultados: Aislamiento en el Sistema Penitenciario Federal de los Estados Unidos”, publicado por la organización humanitaria. “El confinamiento solitario debe ser implementado en casos excepcionales, en períodos de tiempo muy cortos y bajo condiciones humanitarias. No es la forma en que se lo está utilizando en Estados Unidos en este momento. Muchas personas están siendo aisladas sin respetar criterios estrictos. Se deben hacer grandes cambios para adecuarse al derecho internacional”, explicó desde Londres a Página/12 Tessa Murphy, especialista de AI que participó en la elaboración del informe.

El centro penitenciario y administrativo de máxima seguridad de Estados Unidos, cerca de la ciudad de Florence –conocido como ADX Florence–, en Colorado, tiene capacidad para 490 reclusos varones. De acuerdo al informe, “las celdas tienen paredes sólidas que impiden a los prisioneros ver o tener contacto directo con los de las celdas adyacentes. La mayoría tiene una puerta interior con barrotes, así como una puerta exterior sólida, lo cual agrava la sensación de aislamiento. Los prisioneros comen todas las comidas dentro de sus celdas, que contienen una ducha y un inodoro, lo que minimiza la necesidad del recluso de salir de ella”.

Los presos de ADX Florence –declarados culpables de delitos graves cometidos mientras estaban encarcelados, como agresión, asesinato o intento de fuga– experimentan trastornos de ansiedad, depresión, insomnio, hipertensión, paranoia extrema, distorsiones en la percepción y psicosis. “El gobierno estadounidense debe garantizar que el régimen de aislamiento sólo se utiliza en circunstancias excepcionales, como último recurso, y nunca durante períodos prolongados o indefinidos”, expresó la organización.

Murphy aseguró que el gobierno de Estados Unidos debe sacar a los enfermos mentales de esa situación de aislamiento y mejorar las condiciones generales de encarcelamiento de todos los reclusos. “Es importante también fomentar la interacción y las actividades recreativas. Esto es básico: respetar el derecho internacional. Pero más concretamente, se deben adaptar los estándares como se ha hecho con otras cuestiones en Estados Unidos. El Congreso tiene que trabajar en los estándares, descontinuar el confinamiento solitario, porque no mejora las condiciones de los presos”, señaló la experta de AI. De hecho, esta práctica viene siendo criticada por la ONU y los organismos de derechos humanos y está siendo cada vez más cuestionada por los expertos y políticos dentro de Estados Unidos, por tratarse de un régimen costoso, ineficaz e inhumano.

El congresista demócrata Cedric Richmond presentó en mayo de este año un proyecto para reformar el sistema penal. “¿Nos sentimos cómodos poniendo a un hombre o a una mujer en un agujero oscuro durante décadas sin el debido proceso? ¿Es esta práctica coherente con nuestros valores? No lo creo. Somos mejor que eso”, aseguró el diputado. En tanto, el fiscal general Eric Holder, hombre de confianza del presidente Barack Obama, reconoció que el aislamiento “excesivo” de los jóvenes con discapacidad puede ser “contraproducente” y, en algunos casos, extremadamente perjudicial. Aunque parcial, se trata de la primera declaración pública sobre el tema desde la llegada de Obama a la Casa Blanca.

“Amnistía Internacional considera que las condiciones en ADX son inaceptablemente duras y que los programas en las celdas no pueden compensar la falta de interacción social que muchos reclusos sufren durante años y años”, señala el informe. AI apunta que algunos de los presos son recluidos en confinamiento solitario antes de ser juzgados. Por otro lado, la media de aislamiento supera los ocho años, si bien al año de estar bajo ese régimen pueden pedir una reducción de sus restricciones. Murphy sostuvo que las condiciones de aislamiento en ADX y en otras presiones de California y Arizona, según informes previos de AI, van en contra de los estándares internacionales sobre el trato digno en las prisiones. “El confinamiento solitario obstaculiza el mínimo contacto humano y promueve la falta de interacción social. Tenemos información sobre largos períodos de aislamiento de presos con enfermedades mentales. Este tipo de régimen va contra el derecho internacional, que prohíbe el confinamiento solitario para las poblaciones vulnerables, como enfermos mentales y adolescentes”, dijo.

Sin embargo, ADX Florence no sería la excepción. Entre las cárceles de máxima seguridad se encuentran el Centro Penitenciario Metropolitano, en Nueva York y el Centro Penitenciario Thomson, en Illinois, que el gobierno estadounidense prevé abrir próximamente. AI teme que la nueva cárcel replique los métodos de ADX Florence, en momentos en que algunos estados están reduciendo el número de presos en condición de aislamiento. “Si los presos van a salir algún día, ¿por qué se los mantiene durante meses, años o décadas en confinamiento solitario? No tienen acceso a programas de rehabilitación ni a programas de salud mental. Se supone que un día deberán volver a la vida en sociedad. Hay estadísticas que demuestran que las personas en régimen de aislamiento tienen más posibilidades de reincidir en comparación con aquellos que estuvieron presos en condiciones más normales. Es un sistema –afirmó Murphy– poco efectivo, además de inhumano.”

 

Fuente: Página/12