El director del Servicio Penitenciario, Pablo Cococcioni, aseguró que mantener un preso en Santa Fe cuesta 8.000 pesos, “sería imposible pagarle 4.000pesos por trabajar”.

 

El director del Servicio Penitenciario de Santa Fe, Pablo Cococcioni, se manifestó en contra de la decisión de la Cámara Federal de Casación Penal equiparar los derechos laborales de los reclusos de la cárcel de Ezeiza con las de las condiciones de trabajo en libertad y aseguró que “innumerables” fallos que le dieron la razón.

“En Santa Fe no hay una jornada laboral extenuante que pueda asimilarse a una jornada de un trabajador normal. Nosotros lo que hacemos es enseñarle al preso un oficio para que se pueda defender en la vida cuando salga en libertad. Nosotros estamos en contra de este fallo judicial”, aseguró Cococcioni, en declaraciones a LT10.

Asimismo, reveló que en la provincia de Santa Fe “mantener un preso, le cuesta a la provincia alrededor de 8.000 pesos por mes, sería imposible pagarle 4.000 pesos a los presos por trabajar” y agregó: “Desde hace tres años el Defensor General viene interponiendo sistemáticamente habeas corpus colectivos. Hay que contar que la Justicia no le hizo lugar a ninguno de estos habeas corpus. Hay innumerables fallos que nos dieron la razón”.

“El sistema penitenciario de Santa Fe como en muchos lugares de Latinoamérica tiene carencias pero de ninguna manera se dan las situaciones exageradas que se denuncian -añadió-. Cada vez que recorro una unidad penitenciaria siempre controlo la calidad de la comida y los pabellones de castigos. El Estado, la Justicia y los legisladores monitorean la calidad de la comida y la situación de los presos”.

Finalmente, Cococcioni dijo: “El último motín fue en el 2005. No hay escaladas de violencia generalizada como había antes de asumir la gestión. La mortalidad en el ámbito penitenciario ha descendido y también descendieron las enfermedades infectocontagiosas. El problema que hay que solucionar es sacar a los presos que aún están en comisarías. El tema es que lleva tiempo porque hay que construir nuevas cárceles”.

 

 

 

 

Fuente: La Capital