El ministro de Obras Públicas y Vivienda, Julio Schneider, recibió esta mañana al padre Olidio Panigo, delegado episcopal de la Basílica de Guadalupe y al ingeniero Alberto Tosti, quien lleva adelante las obras de restauración del edificio, con el fin concretar la entrega de un aporte económico para continuar con los trabajos sobre la fachada de la Basílica.

En este caso, se trató de un monto de 655.000 pesos correspondientes al tercer desembolso de un aporte total de 2.621.237 pesos, que la provincia otorgó para la puesta en valor del emblemático edificio. Su finalización está prevista entre marzo y abril del próximo año.

En cuanto al aporte recibido, Panigo destacó que “nos viene muy bien para continuar con las obras. Gracias a estos aportes podremos seguir recuperando el edificio, y sentimos la alegría de la gente al ver el avance de las obras y lo linda que va quedando la basílica. Además estamos preparando lo que va a ser el festival de Guadalupe el 16 y 17 de enero y luego la próxima fiesta de la Virgen. Estimamos que para esa fecha, estará terminada toda la parte del frente y gran parte del sector oeste de edificio”.

Por su parte Tosti, explicó que la obra cuenta con un 50 por ciento de avance y que “con este monto podremos continuar trabajando sobre las molduras del pórtico principal, la aplicación del revestimiento y lo más importante que es el alquiler de los andamios. Creemos que en marzo estaríamos finalizando con la fachada y luego podremos empezar con la parte oeste”.

LOS TRABAJOS DE RESTAURACIÓN

Las obras comprenden la restauración del campanario y su cúpula en sus cuadro lados, la restauración de la fachada norte y de las galerías este y oeste. El edificio posee una antigüedad de 105 años y las tareas de restauración son las propias al paso del tiempo.

En julio de este año, comenzaron los trabajos de restauración de las fachadas y cúpula. La primera acción fue el lavado con cloro de la fachada principal, seguido de su hidrolavado.

Las tareas continuaron con el desprendimiento de las rosetas de la cúpula dañadas que provocaban la filtración de agua y humedad en el interior, pintado en los últimos años. La superficie exterior se está reparando con morteros especiales donde hay fisuras y en los lugares que está desprendido el revoque, se va a aplicar hasta la pared. También se restauran las balaustradas que están en los balcones.

Entre otros detalles, se cambió el viejo pararrayos Franklin por otro de tipo activo. Ubicado en la parte de atrás de la Basílica, amplía el radio de cobertura de 30 a 70 metros y para un 90% de rayos. El sistema de iluminación también se renueva: se cambiarán las luminarias por LED de bajo consumo y buena prestación.