Pese a que legalmente rige una veda absoluta en la zona, matan indiscriminadamente todo tipo de especies. La delegación encargada del control no tiene embarcaciones para patrullar.Descontroladamente, cazadores furtivos practican tiro con la rica fauna de las islas frente a la costa de Rosario y los pueblos siguientes. Lo hacen sin culpa, testigos ni castigos, dejando a su paso aves que luego circulan, como una procesión mortuoria de alimento para palometas, por los cursos de agua hasta caer en la correntada del Paraná.

Los depredadores gozan de impunidad ante el escaso control desde Victoria, que si bien posee recursos humanos, no tiene siquiera una embarcación para patrullar el delta por falta de aportes por parte del gobierno entrerriano, según argumentan desde la Delegación de Islas municipal. Las autoridades de ésta última advirtieron que esa situación también sería aprovechada por las pesqueras de la costa santafesina, que según estimaron evadirían un 80 por ciento de lo que deberían aportar a la vecina provincia por explotar su recurso ictícola.

Lo paradójico es que en 2014 esta área municipal recaudó, en concepto de permisos para la caza menor, pesca deportiva y comercial, más de tres millones de pesos, es decir, diez veces más que hace una década. De ese dinero, a Victoria le corresponde un 65 por ciento, pero desde mediados del año pasado comenzaron los atrasos de la coparticipación. Pese a los constantes pedidos al Ministerio de la Producción, el gobierno entrerriano adeuda al municipio cerca de un millón 300 mil pesos.

“El intendente (Darío Garcilazo) y el senador (César Garcilazo) han reclamado y enviado notas y sólo logramos que nos pagaran dos meses de lo adeudado. Esto nos perjudica, tenemos 19 empleados y hoy es el municipio el que se encarga de pagarles los sueldos. El año pasado se nos rompió la embarcación, que ya cumplió su ciclo, y ni siquiera hemos podido comprarle un motor nuevo, que está cotizado en dólares”, renegó el titular de la Delegación de Islas, Pedro García.

El funcionario confesó a La Capital que los escasos controles que se realizan en un promedio de una o dos veces por mes, son posibles porque “la Prefectura o la policía nos presta sus lanchas. Nosotros nos encargamos de ponerle combustible y de la comida”.

De todas maneras, el año pasado la dependencia logró secuestrar una importante cantidad de armas sin permisos ni documentación, además de unos 12 mil kilogramos de pescado decomisado a los barqueros por falta de licencia de acopio.

Evasión. Se cree que lo recaudado por la Delegación de Islas podría haber sido mucho más, ya que estiman que las pesqueras que operan en puertos santafesinos evaden el 80 por ciento de esos compromisos.

“Los barcos se llevan los pescados y no declaran los kilos que se llevan. Algunas empresas tenían licencia, ésta caducó y no la renovaron, y son las que hoy están evadiendo, a sabiendas de que no tenemos controles”, explicaron desde la oficina que funciona en la zona portuaria, dentro del destacamento de Prefectura.

 

 

Fuente: La Capital