Quizás ya está bien de intentos sociales rebuscados. Quizás llegó la hora de volver a las viejas fórmulas que tanto resultado dieron y que, evidentemente, buena parte de la población santafesina añora.

 

Quizás sea la hora de volver a las prácticas del verdadero fraude. De las urnas flotando en el rio, de los cortes de luz para cambiar resultados, de los escrutinios que duran 45 días para que nos enteremos quién va a ser nuestro gobernador.

Quizás sea la hora de volver a la Ley de Lemas. De votar por quien no votamos, y de esa forma que los que ganan sean los que la gente no votó.

Y también, ¿por qué no?

Quizás llegó el momento de volver a vallar Casa de Gobierno.

De reprimir a los trabajadores públicos si se llegan a salir de la raya y se niegan a respetar una nueva privatización.

Quizás llegó el momento de vaciar a la EPE, entregársela a narcolavadores, de hacer negocios con empresas extranjeras que dentro de unos veinte años nos van a ganar los juicios en el CIADI.

Quizás sea hora de terminar con la cultura. Basta de Redondas, de Fábricas Culturales, basta ya de tanto taller de oficios, de tanto Tonucci. Que los pibes se arreglen en la calle, que no accedan a nada, que no tengan derecho a la imaginación.

Quizás no hagan falta jardines maternales, que las madres de los barrios marginales se encarguen de criarlos como puedan, que en algún momento la magia de la economía volcará sobre ellos los excedentes de la riqueza, que el Estado se ocupe de sus cosas.

Y que los docentes vuelvan a las aulas, que se acaben los privilegios de no tener presentismo, que son todos vagos, incluso los que tienen cáncer. Acabemos con los concursos, con las titularizaciones, con las formaciones docentes, con las paritarias. Volvamos a tener a un ingeniero de ministro, y listo.

¿Y cuántas escuelas públicas más querés hacer? No jodan más. Que si faltan, están las privadas. Y si son católicas, mucho mejor. Los obispos siempre nos acompañaron. Nosotros los protegiamos incluso cuando violaban a los pibes en Guadalupe. Favor con favor…

Y que los docentes vuelvan a cobrar lo que se merecen, y que no se les ocurra parar, que ya se van a acordar de Bondesío y de Mercier. Se trata de memoria sensitiva.

Y no me vengan con ir a buscar a los chicos que se fueron de la escuela. Que si no quieren estudiar, que no estudien.

Ni Plan Abre, ni aportes a los clubes de barrio, ni nada que abra nada. Que acá el error fue ese: Decirles a los ciudadanos que tenían derechos.

¡Y basta ya de construir hospitales! Que están acabando con el negocio lícito de las clínicas privadas y que bastante bien nos fue construyendo uno cada cuarenta años. ¿A quién se le ocurre que cada pueblo deba tener un Centro de Salud de Atención Primaria? Por favor, vaya derroche de la plata de todos nosotros.

Y que  los médicos y las enfermeras vuelvan a ser los peores pagos de la salud pública de la Argentina. Que allí sí, funcionaba todo bien. Que nadie paraba. Que se mandaban a guardar. ¿Desde cuándo vas a dejar que un enfermero te condicione? Y nada de aparatología pública. ¿Querés un tomógrafo, un mamógrafo, tratarte de una enfermedad compleja? Allí están las clínicas, nunca debió cambiar eso.

¿Desde cuándo los medicamentos son gratis? ¿Qué creen que piensan los laboratorios de todos nosotros? No entienden nada del mundo.

¿Y qué es esto de hacer obras contra inundaciones en Santa Rosa de Lima, en Roma, en Villa del Parque, en Chalet, en Centenario? ¿Más desagües van a hacer?

¿ Y de qué viven nuestros empresarios amigos de la gastronomía si los inundados no están como mínimo dos meses en los Centros de Evacuados? ¿Y cómo hacen la diferencia los punteros si no compran colchones y cobijas a sobreprecio? ¿Y cómo hacen la diferencia los funcionarios de Desarrollo Social? Parece que en estos ocho años no entendimos nada…

Que las cazabombas se rompan y que nadie las controle; que no haya planes de contingencia así la gente escapa y nosotros vamos aprovechando esas desgracias para comprar directamente y nos ahorramos la remolona demora de las licitaciones.

¿De verdad ustedes quieren que Santa Fe no se vuelva a inundar?

¿Y qué es esto de cambiar el sistema judicial? ¿Están locos? Acá la justicia es de los familiares y amigos de las familias. De los estudios jurídicos de alcurnia de Santa Fe y Rosario. ¿A quién se le ocurre hacer concursos de ingreso? ¿Desde cuándo los jueces son los mejores y no los más amigos?

¿Cuándo fue que dejamos de poner a nuestros jardineros, cuñados, hermanos, en los cargos de jueces de menor y mayor jerarquía? ¿Cómo quieren entonces que el Poder Judicial les responda?

Basta ya de populismos y socialismos berretas. Basta de mano blanda.

Que la policía vuelva a ser respetada. Y no porque  sean educados, ni formados, ni ninguna de esas mariconadas. Acá lo que necesitamos es volver al gatillo fácil y punto.

Que nadie me venga a gritar “bajen las armas, que hay pibes comiendo”, ¿Qué? A las armas las volvemos a manejar nosotros y si te gritan, pum, en el centro de la cabeza. Para que aprendan. Para que los otros que lo ven morir entiendan que acá se acabó la joda.

¿Y los narcos? Sencillo. Que laburen con tranquilidad, como en Capital, con Mauri. Que se apoderen de dos o tres barrios. Que no le vamos a meter preso a nadie, ni los vamos a procesar, ni nada de nada. Que dejen una parte en Casa Gris, como hacían antes y listo.

Que nuestros comisarios si la hacen, que la hagan bien. Y que nadie se entere. ¿Entre bomberos nos vamos a pisar la manguera?

Que nos vamos a encargar de pasar sobres a la prensa para que no rompan las pelotas.

Que vamos a apretar a los periodistas que molesten, porque “hay muchos periodistas, che”

Que no vamos a proteger a nadie que se sienta amenazado.

Porque se acabó la joda en Santa Fe.

Quizás sea hora de entenderlo. Basta de fiesta militante. Volvió la hora del Estado Empresa. Del negocio para unos pocos.  Que bastante experiencia tenemos, que ya gobernamos 25 años y sabemos perfectamente como se hace esto.

Ya están los muchachos del “gremio” acompañando, como en los viejos tiempos. Jorge y Alvarito cerrando los detalles, Juanchi controlando todo.

Y claro. Un payaso para entretener a la gente. Y una mano grande de los amigos del “Grupo”.

Quizás algunos todavía no lo entiendan, pero ya lo van a entender.

Quizás haga falta un poco más de amnesia. Nos vamos a encargar de eso, tranquilos.

Esto se tenía que terminar, y estamos cerca.