Así lo afirman vecinos autoconvocados, que atribuyen el fenómeno a los agrotóxicos que se usan en cultivos de arroz y soja.Una estadística elaborada por una agrupación de vecinos autoconvocados de San Salvador, al este entrerriano, reveló que el 43,3 por ciento de los fallecimientos ocurridos en esta ciudad entre 2010 y 2013 fueron a consecuencia del cáncer, cuando el promedio nacional oscila entre el 18 y el 20 por ciento. El pueblo tendrá en pocos meses los resultados del primer relevamiento oficial sobre éste y otros indicadores de la salud de los salvadoreños, de la mano de la Universidad Nacional de Rosario, que instaló días atrás uno de sus campamentos sanitarios a cargo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas.

El dispositivo, realizado entre el 20 y 24 de abril, fue solicitado a la casa de estudios por el municipio local, en respuesta al pedido de los vecinos que, nucleados en la organización “Todos por Todos”, encabezaron en los últimos años un total de 14 marchas en reclamo de medidas tendientes a determinar el origen de los casos de cáncer (que no distinguen edades), para accionar al respecto. El alerta crece cada vez más en esta población de unos 13 mil habitantes ubicada sobre la ruta nacional 18, a 287 kilómetros de Rosario, si se tiene en cuenta que en lo que va del año ya murieron 15 personas por esta patología, siendo que en todo 2013 fueron sólo 19, aseguran desde la ONG.

Intoxicados. Al igual que en los pueblos fumigados de Santa Fe, los salvadoreños sospechan que el cáncer en su ciudad se deba al efecto nocivo de los agrotóxicos. Conocida como la “Capital Nacional del Arroz”, los cultivos de San Salvador perdieron en los últimos años mucho terreno en beneficio de la soja. Tanto ésta como el cereal requieren ser tratados con gran cantidad de pesticidas y herbicidas EM_DASHentre ellos, el glifosatoEM_DASH, que se arrojan por medio de aeroaplicaciones o con “mosquito”, y no siempre respetan la prohibición de fumigar sólo a partir de los 400 metros del límite urbano.

Por otro lado, los pobladores de esta zona de Entre Ríos, están en contacto permanente con el polvo blanco cargado de agroquímicos que eliminan constantemente los molinos arroceros al secar el grano o al separarlo de la cascarilla. Particularmente grave parece ser la situación en el barrio Centenario, un sector de cinco manzanas levantado en terrenos que antes ocupara una antigua pista de aterrizaje de los aviones fumigadores, con sus respectivos hangares: además de cargar y lavar allí las avionetas, los vecinos aseguran que en una época se enterraban los tachos, contaminando aún más las napas.

Alertados por lo que veían a su alrededor, los vecinos autoconvocados comenzaron a organizar marchas a fines de 2013, las que se repitieron cada siete o 15 días, hasta que obtuvieron la primera respuesta del municipio: la conformación de una mesa ambiental. El siguiente paso dado por las autoridades fue el encargo de un estudio epidemiológico-ambiental: un equipo de 25 personas, entre médicos y estudiantes del último año de la Facultad de Medicina de la UNR encuestaron una de cada cuatro viviendas de la localidad, indagando en cuestiones como enfermedades y causas de muerte de sus habitantes en los últimos 15 años. Los resultados se sabrán en cinco meses, indicó Damián Verzeñassi, coordinador de la práctica final de esa carrera.

Relevamiento. “Tenemos más de 850 encuestas de la ciudad para construir la base de datos. Eso va a llevar un tiempo no menor a cuatro o cinco semanas. Luego analizar y hacer cruces y lecturas, los resultados serán validados por un equipo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires que trabajan en estadísticas biomédicas. También vamos a cruzar nuestros datos con los que el equipo de investigación del doctor Damián Marino de la Universidad Nacional de La Plata han podido recoger en términos de contaminación ambiental en estos días y con todo eso haremos el informe final para presentar a la población en una conferencia de prensa ante todos los vecinos y autoridades municipales.

“Vinimos porque el vecino comprometido fue a golpear las puertas de los laboratorios, de los médicos para ver si alguien le daba respuesta a una realidad que se veía desde punto de vista ambiental y también sanitario, de los problemas de salud. Tuvimos que conocer junto con las autoridades, los tipos de cultivos, la ubicación de los molinos, y también con los vecinos para diseñar los puntos de monitoreo, eligiendo arroyos, domicilios, aguas de red, suelos de espacios públicos como plazas y veredas cerca de acopios. También para monitoreo de partículas. En sesenta setenta días puede haber algunos resultados”, declaró Marino.

“Nos morimos”. “La situación es terrible y en la ciudad hay una controversia entre los mismos vecinos, entre los que estamos preocupados y los detractores de los relevamientos, porque precisamente vivimos y consumimos todo esto (la actividad agrícola). Después de una lucha muy grande, las autoridades municipales y sanitarias locales tuvieron que admitir que hay un problema y eso es un paso muy grande para nosotros, pese a que no quieren decirlo con las palabras exactas: que nos morimos y que hay veneno en el ambiente”, afirmó Andrea Kloster, integrante de Todos por Todos.

“Acá te enfermás y en poco tiempo fallecés. Es como un sorteo, como una ruleta rusa. Esto los médicos te lo dicen pero no lo firman. Por otro lado yo entiendo el miedo de la gente, que por ciertos intereses reciben aprietes o temen perder sus puestos. Yo misma siento el impacto: soy una mujer común, me dedico a la decoración, nada que ver con los cultivos, y no tengo familiares enfermos. Sin embargo, ya no me llaman como antes para trabajar y he recibido todo tipo de acusaciones y difamaciones. Jamás dimensioné en lo que me metía, pero voy a seguir luchando”, enfatizó Kloster, en diálogo con La Capital.

Para la mujer, que a su vez se dedica a realizar tareas sociales con los enfermos de cáncer de San Salvador: “El relevamiento de la UNR tiene una función muy importante. Todos se realizó con total transparencia y creemos en Damián Verzeñassi y en Damián Marino”, remató.

 

 

Fuente: La Capital