Presidida por el cardenal Angelo Amato, la ceremonia tiene lugar en la plaza Salvador del Mundo, en el oeste de San Salvador. Contó con la presencia de más de 200.000 fieles de todo el mundo.

Treinta y cinco años después de que la bala de un francotirador impactara en su pecho, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero fue beatificado en una multitudinaria ceremonia en San Salvador por impulso del papa Francisco, que lo eleva a los altares como modelo de una iglesia comprometida con la justicia social en América Latina.

Presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y enviado especial del Papa, la ceremonia tuvo lugar en la plaza Salvador del Mundo, en el oeste de San Salvador. El ritual que elevó a Romero a los altares católicos se realizó con un intenso repicar de campanas, en medio de un ambiente festivo que reunió a más de 200.000 fieles de todo el mundo.

Además de Amato, asisten el cardenal de Honduras y el coordinador del Consejo de Cardenales que asesora el Papa Francisco en la reforma de la Curia romana, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga y por Panamá, José Luis Cunza.

Al acto central acudieron más de 100 arzobispos y obispos; y como invitados especiales figuraron el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, sus pares Rafael Correa (Ecuador), Juan Orlando Hernández (Honduras), Juan Carlos Varela (Panamá), y los vicepresidentes de Bolivia, Costa Rica, Cuba y Belice.

“Será una día inolvidable, será una fiesta planetaria. Esta fiesta va a unir al mundo entero en la esperanza de un mundo en el que de verdad los valores por los que luchó monseñor Romero vayan haciéndose presentes”, había anticipado el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez.

Los preparativos para la beatificación comenzaron desde que el Papa firmó el 3 de febrero el decreto que reconoció a Romero como mártir de la iglesia al ser asesinado por “odio a la fe”.

Desde el martes, la cripta de Romero en el sótano de la catedral de San Salvador comenzó a recibir fieles que depositan flores. Arrodillada frente a la impresionante escultura de Romero, Amanda Domínguez, una vendedora ambulante, exclama dirigiéndose al religioso homenajeado: “Duerme el sueño de los justos”.

Lento proceso de beatificación

La causa para beatificar al pastor la inició en 1990 el sacerdote Rafael Urrutia, quien investigó durante tres años los escritos de Romero. “Con monseñor Romero aprendimos a hacer procesos de canonización, y lo fuimos haciendo lentamente”, reconoce Urrutia en declaraciones a la AFP.

El proceso llegó a la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, pero se detiene para estudiar las causas del martirio.

Fue necesario “dilucidar si fue asesinado por causas políticas o ideológicas o si fue un martirio por odio a la fe, por eso (el proceso) fue largo, llevó 10 años (2000-2010)”, explica Urrutia.

El proceso de beatificación de Romero, al que se oponían sectores conservadores, permaneció estancado por varios años, hasta que en abril de 2013 fue desbloqueado por el actual pontífice.

Monseñor Vincenzo Paglia, postulador de la beatificación, buscó poner fin a la polémica al señalar que los santos “son para unir, nunca para dividir” e instó a los salvadoreños a unirse alrededor de la figura de Romero.

Guía espiritual de la nación

La causa de la beatificación del arzobispo tomó fuerza en momentos en que la izquierda llegó al poder en El Salvador con el presidente Mauricio Funes, quien el 24 de marzo de 2010 pidió perdón en nombre del Estado por el magnicidio y declaró a Romero “guía espiritual de la nación”.

Ante el desagrado de la derecha, Funes bautizó con el nombre de Romero un moderno bulevar, el aeropuerto internacional y ordenó inmortalizar al pastor con un imponente mural en el salón de honor de la casa de gobierno.

Unas 28.000 personas garantizaron la seguridad durante la beatificación de Romero

El director general de Protección Civil de El Salvador, Jorge Meléndez, dijo que un grupo de 28.500 personas de diversas instituciones salvadoreñas, garantizaría la seguridad durante el acto de beatificación de monseñor Óscar Romero.

Meléndez presentó el mecanismo de Coordinación Interinstitucional para el acto de beatificación de monseñor Romero, que se celebra en la Plaza Salvador del Mundo de la capital salvadoreña.

El funcionario declaró que el plan se “activará por medio de los mecanismos de coordinación basados en las solicitudes del Sistema de Comandos de Incidentes”.

Los Comandos Incidentes se “encargarán de tener el control de la situación y garantizarán la seguridad durante el evento”, detalló.

El mecanismo pretende “proporcionar medidas de prevención, protección, atención, auxilio y seguridad, de manera eficiente y oportuna a las personas que asistan al evento”, detalló un comunicado de Protección Civil.

Las instituciones salvadoreñas que forman parte del mecanismo son el Cuerpo de Bomberos, los Comandos de Salvamento, la Cruz Verde, la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada, el Ministerio de Salud, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y el Ministerio de Obras Público.

Romero fue asesinado el 23 de marzo de 1980 en San Salvador por un francotirador de los escuadrones de la muerte, cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos con cáncer.

 

Fuente: Infobae