Lo manifestó Luciano Zalazar, jefe de Bomberos Voluntarios de Rosario, quien evocó la importancia de la tarea de sus pares al conmemorarse hoy el Día del Bombero Voluntario. Recordó, además, el trabajo realizado durante la tragedia del 6 de agosto de 2013 en la ciudad del sur santafesino.

Luciano Zalazar (Radio Eme)

 

En homenaje a quienes trabajan en la lucha contra el fuego, este 2 de junio se celebra el Día del Bombero Voluntario. A propósito, es inevitable que venga a la memoria la fatídica explosión ocurrida en Rosario el 6 de agosto de 2013 y cobra valor el testimonio de Luciano Zalazar, jefe de Bomberos Voluntarios de aquella ciudad. “Fue una situación que ha dejado una marca que ha servido, lamentablemente por esta tragedia, para ver un montón de cuestiones que veníamos trabajando”, sostuvo este martes en diálogo con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13).

 

Para Zalazar, lo ocurrido en calle Salta “significó involucrar a todos los bomberos de la provincia. Pero en lo que a mí respecta, como bombero voluntario, fue una prueba en la que hoy, en algún sentido, seguimos trabajando. Eso ha generado que nos capacitemos más, (sobre todo) en cuestiones específicas como es el rescate urbano en estructuras colapsadas”, destacó.

 

En cuanto a lo acontecido en la ciudad del sur provincial en 2013, el jefe de Bomberos Voluntarios expresó que “cuando uno se expone a situaciones de estas características, donde uno se expone al límite, siempre quedan cicatrices que en algunos casos cerraron y en otros casos quizás no tanto. Por eso hay que seguir trabajando desde el punto de vista profesional, con psicólogos. Son cuestiones que uno debe saber llevar adelante porque cada uno de los bomberos voluntarios somos personas comunes, somos trabajadores, estudiantes, laburantes”, definió. A propósito, subrayó que “la preparación previa para llegar a ser bombero, la capacitación constante, nos lleva a trabajar en situaciones de emergencia, pero no dejamos de ser seres humanos”, sintetizó.