Es tan simple como esto: o crecemos, o echamos todo a perder. O aprovechamos los cimientos, o derrumbamos todo lo que se alcanzó a construir. O te bancas la bronca de saber que falta mucho por hacer e insistís en la fórmula del estado protagonista, o volvemos a la fórmula de los negocios que nos hundió en la peor crisis social de nuestra historia. Por Coni Cherep

Es memoria u olvido. Es la grandeza de los que piensan parecido y no pueden ganar, o la miseria de insistir en lo que no tiene chances, y favorecer el triunfo de aquello que representa todo lo contrario a lo que piensan. Es posible que el domingo, muchos “progresistas” le terminen cediendo la gobernación a un aventurero manifiestamente incapaz, que incumple sus obligaciones fiscales y  que encima detrás tiene a la “Armada Barancaleone” de los 90.

Es posible que el domingo, muchos hombres y mujeres con bronca, porque sufren con la inseguridad, porque todo lo que se hizo no les resultó suficiente, incluso porque perdieron la paciencia,  decidan votar en blanco o no ir a votar, o insistan en votar a un candidato sin chances, y terminen favoreciendo a Del Sel, a Mercier, a Reutemann, y a todos los mercenarios de otras latitudes que se están probando los trajes ministeriales y que ni siquiera conocen donde queda Santa Fe.

Se trata de pensar en lo que querés, si. Pero por sobre todas las cosas, y atendiendo a la memoria y a la historia reciente de nuestra provincia, a distinguir lo que no querés que ocurra con tu voto el domingo.

Si sabés lo que querés es bastante fácil: el domingo tenes que elegir por dos modelos claramente opuestos, y que han dejado huellas diferentes, y no hay forma de equivocarse: es un Miguel u otro.

Lifstchitz es la continuidad de un proceso que inició Hermes Binner, y que hoy continúa Antonio Bonfatti , que apostó al largo plazo. A los planes estratégicos.

A la inversión en educación, en salud pública, en mejorar las condiciones y la calidad de la justicia, en reformular a la policía, en diagramar y poner en marcha obras que le van a cambiar la vida la vida a millones de santafesinos: Defensas para inundaciones, gasoductos y acueductos para el norte provincial. A la jerarquización del empleo público.

Del Sel, representa a Mauricio Macri. A las políticas conservadoras que prefieren pensar al estado exclusivamente desde la eficiencia, alquilándoselo a los empresarios amigos. Así gobernaron Reutemann y Mercier en los 90. Así sufrimos las inundaciones, así floreció la marginalidad, así los docentes pagaron el precio del peor maltrato de  nuestra historia, y como consecuencia de eso, los peores años de la educación pública. Y obviamente, sus consecuencias. Bajo la consigna del “cambio; y sin que durante la campaña – en especial durante el debate del sábado- haya podido expresar una sóla propuesta concreta, el humorista despliega su “carisma”, mientras detrás de él se acumulan sectores no necesariamente homogéneos que ya están discutiendo las carteras como si se tratase de jirones de un botín.

Omar Perotti no es ya una opción. Los buenos resultados en las PASO no le alcanzaron para ser considerado una opción. Recuperó la confianza para el peronismo, se convertirá, claramente, en la principal referencia del peronismo santafesino y es probable, que en 2019 sea el hombre con las mejores chances de ocupar el sillón de Lopez. Pero no ahora. Una falsa encuesta que Poliarquía se encargó de desmentir, había ilusionado a un buen sector del peronismo. Pero no. Los números de las generales se van a parecer mucho a la de las PASO, y Perotti estará muy lejos de Del Sel y Lifstchitz. Sus votos, definirán al gobernador. A quien  de los dos le saque más votos, le otorgará la derrota. Es matemático. Y el lunes nadie lo podrá discutir.

Santa Fe se debe, entre otras cosas y por diversos motivos, una reforma  constitucional. Y en ella establecer que las elecciones deben resolverse por Ballotagge. En una segunda vuelta, donde los dos candidatos con más votos tengan la obligación de obtener el 50 % más 1 voto para legitimar su mandato. El actual sistema permite que un gobernador pueda llegar a ese lugar con menos del 30 %. Eso no es conveniente. Por su legitimidad y por su fortaleza para gobernar.

Mientras esto sea así, antes de una elección general, las mujeres y los hombres que concurran a votar, no sólo deben hacerlo por lo que quieren, sino también por lo que no quieren. No solamente deben hacerlo para dejar sus conciencias tranquilas y sus expectativas personales resueltas, sino que también deben pensar en la utilidad de esa tranquilidad personal. Y en los indeseables efectos de la convicción individual. Ya no se trata de seguir indagando en las contradicciones menores, se trata de no regalar el tiempo que se ganó, aunque termines votando a quien no te convence del todo.

El domingo, las mujeres y los hombres que no quieren volver a los 90. Aquellos que declaman ideología en cada frase. Aquellos que reclaman por el blanco o negro en el terreno nacional, deberán probar que esa lógica es aplicable también cuando sus intereses partidarios o sectoriales no resultan directamente beneficiados.

El domingo, es Lifstchitz o Del Sel. Y no caben otras alternativas. Es el presente con aspiraciones de un futuro mejor, o volver al pasado.

Cada uno de nosotros será responsable de lo que ocurra.