Cuando se terminen de contar los votos de la categoría gobernador, ellos dirán por muchos años que les robaron la elección. Que los votos había que contarlos a todos otra vez. Que no importa el trabajo de miles de autoridades de mesa, gendarmes, policías y fiscales de todos los partidos que estuvieron cuidando el proceso electoral del domingo 14. Ni el trabajo del Tribunal Electoral, ni el de los veedores internacionales y locales y, mucho menos, el de los trabajadores del Estado santafesino. Por Mariano Panichelli*

A ellos tampoco les importa el respeto a la Ley Nacional Electoral que establece las reglas para la realización de los escrutinios en todo el país. Y tampoco escucharán consignas que tengan que ver con preservar la democracia y la institucionalidad que tanto nos costó construir. Nada de eso les importará. Porque ellos siempre, siempre eligen y seguirán eligiendo el camino de la sospecha, el de creer que siempre ‘hay cosas raras, oscuras y turbias’. Ellos siempre dejarán el manto oscuro de la sospecha injusta flotando en el aire. Jamás reconocerán la derrota.
Simplemente porque les gusta la oscuridad, saben moverse en ese terreno y prefieren siempre creer que todo está mal.

Cuando este gobierno –y no otro- con el gobernador Bonfatti al frente decidió sacar de abajo de la alfombra el problema del narcotráfico y ponerlo arriba de la mesa, exhibirlo, admitirlo y combatirlo como no ocurre en ningún otro lugar del país, ellos en lugar de sumarse a la cruzada, pretendieron instalar que el gobierno tenía connivencia con los narcos. Aún cuando le metieron 14 balazos en la casa al gobernador. Porque ellos transitan por el camino de la sospecha con total comodidad. Les gusta y disfrutan moverse en ese terreno. Tampoco dudaron en vincular a Marcos Escajadillo con el narcotráfico cuando en realidad, el entonces secretario de Seguridad, viajaba a Perú a visitar a su padre enfermo. Ni tuvieron reparos en acusar y ensuciar con el caso de los mellizos nunca nacidos de Casilda, ni con el caso de la computadora del narco asesinado Luis Medina y sigue la lista…

Ellos también tienen otras coincidencias que los acerca, los hermana y los confirma en el lugar en el que se paran siempre: nunca estuvieron de acuerdo con los nodos y los centros cívicos en Rosario, Reconquista, Rafaela y Venado Tuerto, sencillamente porque los nodos parten y reparten el poder que nunca admitieron perder. Y el poder para ellos es una cosa que no se comparte, el poder es algo que se consigue y si se reparte, se reparte entre los mismos de siempre.

No les vengan a ellos con acercar el Estado as los ciudadanos. Eso vuelve transparente y cercano al Estado y a ellos les gusta la oscuridad. ¿A quién se le ocurre descentralizar el estado? Ellos son los que vallaron la Casa de Gobierno. No les gusta pensar en gobiernos abiertos y transparentes que hacen asambleas ciudadanas para debatir y consensuar con los ciudadanos las políticas de Estado, sintetizadas en el Plan Estratégico Provincial.

Nada dirán de los más de 750 mil votos que sacó Antonio Bonfatti. Eso no es digno de reconocimiento para ellos. Elegirán posarse en el 70 % que no votó a Miguel Lifstchitz y le augurarán durante los días por venir un gobierno débil y sin legitimidad, y por supuesto que no repararán en que hubo un 70% que tampoco votó a sus representantes. Ni repararán en que la gobernabilidad se construye todos los días con trabajo, esfuerzo y diálogo, como lo hicieron Binner, Bonfatti y sus equipos, y como seguramente lo hará Miguel Lifschitz. Y mucho menos admitirán que el Frente Progresista retuvo los gobiernos de Rosario, Santa Fe, Santo Tomé y otras ciudades importantes y triunfó en Villa Gobernador Gálvez, situación que abre un inmejorable panorama de oportunidades de “buena gestión” para la coalición gobernante.

Estos días, mientras los responsables del conteo de votos decidían los pasos a seguir, ellos se encerraron en sus reductos oscuros a cortar y pegar telegramas, actas y pantallas del sistema de escrutinio para intentar instalar el fraude. Y no repararon en que son errores humanos propios de un sistema en el que trabajan seres humanos que cometen errores, que se reparan en el escrutinio definitivo que para eso está. Ni tampoco admitieron, ni admitirán, que fue el propio gobierno al que masacraron el que les suministró esos datos, simplemente porque Santa Fe es la única provincia que ofrece la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda ver los telegramas on line de cualquier mesa, desde cualquier lugar. También les molestó y masacraron verbalmente al gobernador cuando hablo de “exceso de transparencia”.

Para ellos la oscuridad. Para nosotros la continuidad de un gobierno abierto, cercano, participativo y transparente. Un gobierno con errores y con problemas por resolver, claro que sí. Pero con la tranquilidad de trabajar todos los días a destajo, de dejar todo en la cancha y de poner todos los problemas, aun los más oscuros, arriba de la mesa, hacerlos visibles y trabajar duro para resolverlos. Allá ellos. Si les cabe el sayo, que se lo pongan.

*Secretario de Comunicación Social- Gobierno de Santa Fe