Los asesinatos ocurrieron en la iglesia Episcopal Metodista Africana de Emmanuel. El agresor se escapó y todavía está prófugo. El pastor es uno de los muertos.

 

Nueve personas -tres hombres y seis mujeres- murieron anoche después de que un hombre blanco abriera fuego durante una plegaria en una iglesia histórica negra en el centro de Charleston, un ataque que las autoridades describieron como un crimen de odio. El tirador seguía prófugo esta mañana.

 

El jefe de la policía local, Greg Mullen, dijo creer que el asalto a la iglesia metodista Emanuel había sido un crimen de odio, y que las autoridades buscaban a un varón blanco al comienzo de la veintena. “El único motivo por el que alguien podría entrar en una iglesia y disparar a gente que reza es por odio”, dijo el alcalde de Charleston, Joseph P. Riley. “Es el acto más ruin que uno podría imaginarse, y llevaremos a esa persona ante la justicia”, agregó.

 

El tiroteo tuvo lugar hacia las 21 locales (22 en la Argentina), en una de las iglesias de la comunidad negra más antiguas de la ciudad. El hombre empezó a disparar durante una sesión de estudio de la biblia, muy frecuentes en las iglesias del sur de Estados Unidos.

 

A pesar del importante despliegue policial, incluyendo medios aéreos, el sospechoso, que la policía califica de “muy peligroso”, todavía no había sido localizado cinco horas después del tiroteo.

 

“Ya se pueden imaginar que hemos encontrado una escena del crimen muy caótica cuando llegamos”, dijo el comisario.

 

La policía está buscando al hombre con perros para asegurarse de “que no está en la zona para cometer otros crímenes”, añadió.

 

El líder de la minoría en el Senado estatal, Todd Rutherford, dijo que el actual pastor del templo, el senador Clementa Pinckney, estaba entre los fallecidos en la balacera.

 

El sospechoso

 

Durante la madrugada, la policía dijo que tenía un video de una cámara de vigilancia en el que aparecía el presunto tirador y el vehículo que empleó para huir tras el ataque. El FBI y la policía estatal colaboran con agentes locales en la búsqueda del sospechoso.

 

Mullen, que se reunió con periodistas a primera hora del jueves para distribuir el video, dijo que no podía dar la marca y modelo concretos del auto porque no podían deducirlo de la grabación.

 

El jefe policial dijo que existían motivos para pensar que el atacante haya salido del entorno de Charleston, pero se está distribuyendo información sobre él y su vehículo por todo el país.

 

Tensión racial

 

El ataque se produjo dos meses después de la muerte de un hombre negro desarmado, Walter Scott, abatido a tiros por un policía blanco en la vecina North Charleston. Ese crimen desató grandes protestas y dejó en evidencia las tensiones raciales en la zona. El agente ha sido acusado de asesinato y los legisladores de Carolina del Sur han propuesto una ley que ayudaría a todas las agencias de policía del estado a obtener cámaras corporales.

 

La gobernadora Nikki Haley pidió en un comunicado oraciones por las víctimas y sus familias, y rechazó la violencia en lugares religiosos.

 

“Aunque aún no conocemos todos los detalles, sí sabemos que nunca comprenderemos qué motiva a alguien a entrar en uno de nuestros lugares de culto y arrebatar la vida de otro”, dijo Haley.

 

Poco después del tiroteo, anoche, un grupo de pastores se reunió ante la iglesia para rezar en un círculo al otro lado de la calle. Christopher Cason, un organizador de la comunidad, dijo estar seguro de que el tiroteo tenía una motivación racial.

 

“Estoy muy cansado de gente que me dice que no tengo derecho a estar enojado”, dijo. “Ahora mismo estoy muy enojado’. Cason señaló que había participado en una reunión de grupo con líderes locales y policías para intentar mejorar las relaciones entre ambos grupos, antes incluso de la muerte de Scott en abril.

 

La iglesia Episcopal Metodista Africana de Emmanuel tiene una comunidad tradicionalmente afro-estadounidense y su historia se remonta a 1816, cuando varias iglesias se separaron de la iglesia Episcopal Metodista de Charleston.

 

Uno de sus fundadores, Denmark Vesey, intentó organizar una revuelta de esclavos en 1822. Fue atrapado, y terratenientes blancos quemaron su iglesia en represalia. Los parroquianos continuaron su actividad religiosa en la clandestinidad hasta después de la Guerra Civil.

 

 

Fuente: La Nación