El presidente dio una entrevista a un comediante en un podcast, habló sobre el problema de fondo detrás de la discriminación e incluso usó la palabra “nigger”, un término con connotaciones racistas.El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó que ese país todavía no ha superado el racismo, en una entrevista en un podcast divulgada hoy en la que usó la palabra “nigger”, un término con connotaciones racistas, para hablar abiertamente de esa realidad.

“Del racismo aún no estamos curados”, sostuvo Obama en una entrevista con el comediante Marc Maron, para su podcast WTF, en referencia al tiroteo de la semana pasada en una iglesia de la comunidad negra de Charleston, donde el joven blanco Dylann Roof mató a nueve personas aparentemente por motivos raciales.

“Y no es solo una cuestión de que no sea de buena educación decir ‘nigger’ en público. Esa no es la medida de si el racismo todavía existe o no. No es solo una cuestión de discriminación manifiesta”, agregó el presidente en la entrevista, grabada la pasada semana en Los Ángeles y difundida hoy.

“Las sociedades no borran completamente de la noche a la mañana todo lo que ocurrió hace 200 o 300 años”, dijo Obama.

“El legado de la esclavitud, [las leyes de segregación racial] Jim Crow y la discriminación en casi todas las instituciones de nuestras vidas proyectan una larga sombra. Eso sigue siendo parte de nuestro ADN”, argumentó el presidente.

No es habitual que Obama, el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, exponga con tanta franqueza el problema del racismo.

Al igual que en sus declaraciones públicas tras el tiroteo, Obama volvió a insistir en la entrevista en que es posible actuar, con medidas de control de armas “de sentido común”, para que tragedias como la de Charleston sean “menos probables”.

Roof fue detenido horas después del tiroteo del miércoles y acusado de nueve cargos de asesinato, lo que puede acarrearle la pena de muerte, tras confesar la autoría del crimen, que aparentemente cometió para iniciar una “guerra racial”.

 

 

Fuente: La Nación