Tras el ajustadísimo triunfo electoral del FPCyS en la categoría a gobernador, se habló mucho de la “falta de legitimidad” que habría de tener el próximo mandatario. Nada se dice del resto de las condiciones que lo acompañarán en la gestión. El rotundo triunfo de Bonfatti y la reiteración de las representatividades en la cámara alta, aseguran un escenario muy sólido para la gestión de Miguel Lifschitz en la legislatura. Mucho más si se lo compara con el escenario en el que asumió el actual gobernador.

De igual modo, resulta insólito que quienes cuestionan la legitimidad de la figura de Lifschitz, no miren hacia adentro e imaginen que hubiera ocurrido en el caso de que sus sectores hubieran llegado a la gobernación: Tanto en el caso del PRO, como en el del FPV, la situación hubiera sido aún más complicada. El PRO apenas arañó algunas comunas ,cosechó nueve diputaciones y ninguna senaduría. En el caso del FPV la situación hubiera sido apenas  mejor, pero no tanto. El peronismo vive un proceso de reconstrucción en la provincia, y si bien nadie duda que la figura de Perotti conseguirá alinear a la mayoría de los peronistas, las divisiones siguen vigentes.

Lo mismo ocurre cuando se habla de las legitimidades nacionales: El FPCyS consiguió el 30 % de las voluntades, si. Y es habitual escuchar en las voces opositoras que el 60 % votó por un cambio. Sin embargo ese porcentaje obviamente no resulta homogéneo, y si hubiera ganado Del Sel se podría haber dicho que el 70% de la gente votó en contra del PRO, o en el caso de Perotti, que el 70 %  lo habría hecho en contra del “modelo nacional”.

La elección de Santa Fe tuvo características absolutamente originales. Se debatió la situación local, pero desde la oposición se lo hizo mirando el escenario nacional.

El escenario se invertirá en las PASO de Agosto y en las generales de octubre, y habrá que estar atentos para ver hasta que punto las secuelas de los resultados locales no terminan impactando en las representaciones legislativas santafesinas.

Santa Fe dirimirá nueve diputaciones y tres senadurías nacionales.  Tanto Perotti , como Carlos Reutemann irán pegados a las boletas presidenciales de Scioli y Macri sucesivamente. En cambio Hermes Binner lo hará, junto a los candidatos a diputados nacionales Hugo Marcucci y “Chiqui” Gonzalez, en boletas cortas. Dandole libertad a los votantes para que elijan a los candidatos presidenciales que quieran. Los socialistas acompañarán a Margarita Stolbizer, y los radicales, al menos en las PASO, a Ernesto Sanz.

¿ Hasta que punto pesará lo local en la elección nacional?

¿ que lectura se hará de las legitimidades, si finalmente el resultado vuelve a dividir en tres fracciones al electorado santafesino? ¿ cual es la lectura que corresponde hacer? ¿ cuandoc abe y cuando no distinguir los escenarios locales de los nacionales?

Evidentemente, la elección santafesina rompió con la lógica binaria que pretende instalarse en el país, y habrá que ver, entonces, si esa lógica consigue o no instalarse en el territorio una vez que se vuelvan a calentar los motores.

Lo que queda claro es que cuando se habla de legitimidad, hay que hacerlo midiendo del mismo modo a los mismos números.