Un nuevo estudio de factibilidad financiado en parte por la Nasa asegura que el hombre volverá al satélite natural de la Tierra en poco más de cinco años, y se quedará ahí por al menos una década.

 

Un nuevo estudio de factibilidad financiado en parte por la Nasa asegura que el hombre volverá al satélite natural de la Tierra en poco más de cinco años, y se quedará ahí por al menos una década.

 

El trabajo, preparado por NexGen Space y la Nasa, sostiene que se establecerá la génesis de una colonia estable en la Luna en 2021 y permanecerá hasta 2030 o más allá, todo dentro del presupuesto anual, y asociándose con empresas privadas como SpaceX, Orbital ATK y la United Launch Alliance.

 

El resultado del estudio apunta a que la agencia espacial estadounidense reducirá los costos del viaje de 100 mil millones a 4 mil millones de dólares, lo que le permitirá llegar nuevamente a la Luna sin sobrepasar el presupuesto para los vuelos espaciales.

 

Para ejemplificarlo, el estudio dado a conocer ayer, hace referencia a los costos de reabastecimiento de las empresas privadas en comparación a otras misiones históricas. SpaceX cobra cerca de 4.750 dólares por cada kilogramo enviado en órbita a bordo del cohete Falcon 9, mucho menos que Saturno V (46.000 dólares por kilogramo) o el transbordador espacial (60.000 dólares por kilogramo).

 

El plan también contempla utilizar el hidrógeno lunar en los polos para procesarlo y convertirlo en propelente criogénico, que luego se almacena en un depósito para ser utilizado por la nave que orbite la Luna. El combustible sería vendido para posteriores viajes a Marte.

 

Además se establece una ruta detallada, que involucra la llegada de un robot en 2017, un rover explotando los polos en 2018, y la exploración del terreno para minerales en 2019 o 2020. En 2021 se iniciaría la construcción de una base lunar permanente utilizando robots y los astronautas llegarían un año más tarde, cuando la base lunar ya esté instalada.

 

El estudio también ahonda en los riesgos y costos anexos, como la pérdida de una nave, los robots, o incluso la tripulación. Charles Miller, presidente de NexGen, defiende la factibilidad del proyecto con una base firme avalada por el análisis de otros 21 especialistas independientes, y, por tanto, no vinculadas a NexGen, entre las que se encuentran antiguos directivos de la Nasa, varios expertos procedentes de las empresas que se dedican a la navegación espacial comercial y cuatro ex astronautas de la Nasa.

 

Una de las personas que, al parecer, han dado su aprobación al plan que propone el estudio de NexGen es Tom Moser, que en su momento fue el primer director del proyecto que desencadenó la construcción de la Estación Espacial Internacional. Así que lo que plantea Miller tiene sustento. La premisa que hace viable la financiación del emprendimiento está en la colaboración de las distintas empresas aeroespaciales con la Nasa, entre las cuales está, como no podía ser de otra forma, Elon Musk con su compañía SpaceX, que ya está concretando con éxito dispar el abastecimiento de la estación espacial orbital, a bordo de la cual están viviendo en este momento tres astronautas, Gennady Padalka, Scott Kelly y Mikhail Kornienko.

 

Lo que da sentido al proyecto es la posibilidad de encontrar hidrógeno en los polos con agua helada del satélite, un elemento que puede ser procesado y transformado en propulsante criogénico. Después se almacenaría en una especie de estación de servicio que orbitaría en torno a la Luna, y en la que podrían repostar las naves tripuladas que en el futuro realizarán misiones espaciales más ambiciosas, como, por ejemplo, el viaje a Marte del que tanto se está hablando desde hace unos años. Se debe tener en cuenta que en esas condiciones las naves no deben gastar enormes cantidades de combustible para vencer la gravedad, por lo que estarían en condiciones de llegar mucho más lejos. Además, algunas de esas naves podrían ser ensambladas en el espacio.

 

Otra vez

 

La fascinación del hombre por la conquista de la Luna, lejos de apagarse, se agiganta. Entre 1968 y 1972, las misiones tripuladas al satélite fueron realizadas por los Estados Unidos como parte del programa Apolo (aunque la Unión Soviética también contaba con su propio programa lunar tripulado, N1/L3, pero tuvo poco éxito).

 

El Apolo 8 fue la primera misión tripulada en entrar en órbita lunar en diciembre de 1968. Seis misiones llevaron hombres a la Luna, a partir de Apollo 11 en julio de 1969, durante el cual Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna.

 

Mientras que Estados Unidos estaba centrado en el programa Apolo tripulado, la Unión Soviética llevó a cabo misiones no tripuladas, desplegó rovers y trajo muestras a la Tierra. Se pusieron en marcha tres misiones de rovers en donde el Lunojod 1 se convirtió en el primer astromóvil en otro cuerpo celeste y de los cuales dos tuvieron éxito, y once vuelos de retorno de muestra, donde el Luna 16 se convirtió en la primera sonda autónoma en traer muestras de otro cuerpo celeste a la Tierra, con tres éxitos.

 

Las misiones a la Luna han sido llevadas a cabo por la Unión Soviética, Estados Unidos, la Agencia Espacial Europea, Japón, India y la República Popular de China. La Luna también ha recibido la visita de cinco naves espaciales no dedicadas a estudiarla, cuatro naves espaciales han pasado volando para obtener asistencia gravitacional, y un telescopio de radio, el Explorer 49, fue puesto en órbita selenocéntrica con el fin de utilizar la Luna para bloquear interferencia terrestre de fuentes de radio.

 

 

 

Fuente: La Capital