En un gesto inédito, Cancillería quiso suspender una convocatoria de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.En un gesto inédito, la Cancillería que lidera Héctor Timerman intentó, sin éxito, impedir una reunión convocada en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para analizar la situación del Poder Judicial en nuestro país.

“Estamos francamente sorprendidos por lo ocurrido”, dijeron a LA NACION en medios de la CIDH. Se trata del organismo de referencia y de mayor reconocimiento en la región en lo que refiere a la defensa de los Derechos Humanos. Uno que suele ensalzar la presidenta Cristina Kirchner, con la salvedad de que suele hacerlo para destacar su labor durante el gobierno militar, hace treinta años.

Como tantas otras veces, la audiencia que molestó al Gobierno había sido convocada por organizaciones no gubernamentales y fue incluida en el calendario habitual de sesiones periódicas del organismo.

Esta vez, la audiencia fue impulsada por ADC y Poder Ciudadano, dos entidades que hace años vienen trabajando por cuestiones institucionales en nuestro país y que en más de una vez promovieron audiencias en la CIDH. La cita era para tratar cuestiones sobre “La Independencia Judicial” en la Argentina.

Como ocurre normalmente, el Estado fue convocado como parte para que dijera lo que tuviera que decir. La primera sorpresa fue que el Estado decidió no concurrir. Pero la segunda -y que asombró a varios integrantes del organismo- fue una carta de la Cancillería que, sobre la hora, pidió que “se cancele” la audiencia.

Fue toda una sorpresa. “Nosotros hemos deliberado y decidimos seguir adelante”, anunció el comisionado Paulo Vanucchi.

Los abogados Torcuato Sozio y Alvaro Herrero, en representación de las entidades convocantes, expusieron entonces sobre las presiones a las que son sometidos jueces en la Argentina, las amenazas a integrantes del Poder Judicial y la virtual “parálisis” del Consejo de la Magistratura, entre otras cuestiones.

El informe fue recogido por la CIDH. Pero la sorpresa del día fue la llamativa maniobra de la Cancillería.

“Creo que tuvieron miedo de hacer un papelón y terminaron haciendo uno mayor”, dijo Herrero a LA NACION. “Es una pena que no sólo se rehúya el diálogo sino que se intente impedir la deliberación del máximo organismo internacional en materia de derechos humanos”, añadió.

La audiencia fue seguida con atención por los asistentes y hubo una larga ronda de preguntas.

 

 

Fuente: La Nación