El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, reafirmó hoy que la actual crisis que vive el país por las denuncias de corrupción política no lo va a hacer cambiar el rumbo de la política económica. “Hay quienes me dicen: presidente, tiene que aprovechar este momento en que la situación política está difícil y hacer algo para agradar a todo el mundo. Yo no tengo problemas: pierdo un voto, pierdo un amigo, pero no pierdo la seriedad con que tengo que tratar las cuestiones políticas”, dijo Lula.

“Con todo este conflicto político, si alguien creyó que podría exagerar todo para golpear a la economía, se cayó del caballo, porque la economía está cada vez más sólida”, dijo el presidente. “No vamos a permitir que la crisis política afecte el sueño de este país de transformarse en una gran Nación”, agregó.

El presidente realizó una enérgica defensa de la situación económica, y subrayó que Brasil vive hoy “un ciclo de crecimiento sin inflación, muy diferente de la inestabilidad sin crecimiento y exportaciones del pasado”. Lula da Silva aprovechó para castigar duramente a su antecesor, Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), y rechazó que haya logrado estabilizar la economía durante su mandato.

“Nosotros cortamos las amarras con una lógica que, en los años 90, reservó al país un déficit en cuenta corriente de 188.000 millones de dólares”, afirmó.”Una estabilidad que se apoya en un déficit de 180.000 millones de dólares no puede ser llamada así. Lo insostenible no puede servir de cimiento, ni para el presente ni, mucho menos, para el futuro”, agregó.