Informe presentado en el Congreso Latinoamericano de Nutrición. La recomendación es tomar ocho vasos de agua. El déficit contrasta con el alto consumo de líquidos con azúcar para saciar la sed, que aumenta el riesgo de obesidad.

 

Los argentinos toman solo dos vasos de agua por día, cuando la recomendación alcanza a los ocho vasos diarios. En cambio, consumen otros líquidos que tienen muchas calorías y engordan, según lo advirtió una investigación realizada entre 15 países que se presenta en el XVII Congreso Latinoamericano de Nutrición, que se desarrolla desde el domingo en Punta Cana.

 

El trabajo consistió en un estudio en los que se indagó a 16.276 personas adultas de 13 países, incluyendo a la Argentina, durante 7 días consecutivos. Se determinó que, en cuanto al consumo total de líquidos por día, la Argentina fue uno de los países que presentó un mayor volumen: 2,3 litros. Sin embargo, dentro de ese total, sólo 0,39 correspondieron a consumo de agua segura.

 

Argentina sólo fue superada por Alemania (2,47 litros) y por el Reino Unido (2,32 litros). En nuestro país, se bebe sólo 0,39 litros de agua pura por día que equivalen a 2 vasos, mientras que la recomendación actual de las nuevas Guías Alimentarias para la Población Argentina hablan de ocho vasos diarios, según Esteban Carmuega, pediatra y director del CESNI, la ONG que realizó el trabajo.

 

El informe halló que, en países como España, Francia, Turquía, Irán, Indonesia y China, la jarra de consumo está compuesta mayoritariamente por agua, y que lo mismo sucede en Alemania, Japón, Polonia y Reino Unido, donde está integrada en su mayoría por agua e infusiones. Mientras que en la Argentina, Brasil y México, en esa jarra el 50 % son bebidas e infusiones azucaradas (incluyendo gaseosas, jugos y otras bebidas). De esta manera, entre el 60 y el 66 % de las personas consume una cantidad mayor de calorías que la recomendada como límite por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio, que se llama “Ingesta de agua y otras bebidas en la población adulta de 13 países” fue publicado en el n° 54 de la Revista Europea de Nutrición.

 

“Si bien no investigamos las razones del bajo consumo de agua, se puede pensar que la gente elige más las bebidas azucaradas para saciar la sed en lugar de consumir agua. Tienen falta de información: cuando hay sed, se debe saciar con agua o con bebidas que no aporten calorías. Porque contribuye al aumento del riesgo de obesidad y enfermedades como diabetes tipo 2”, dijo a Clarín Carmuega. “A todos nos gustan los alimentos dulces, y tendemos a elegirnos. Lo trasladamos a las bebidas, pero el problema es que incorporamos azúcares y calorías sin darnos cuenta. Necesitamos dar más educación sobre la alimentación y los líquidos a la población”, agregó el médico.

 

La educación debe empezar desde la infancia. “Porque el sabor dulce se instala desde la niñez, y produce gratificación. Después, es más difícil cambiar los hábitos. Hemos detectado que en la población infantil, 1 de cada tres niños no bebe la cantidad de líquido suficiente. Los niños argentinos toman un promedio de nueve vasos por día, de los cuales menos de dos son de agua”.

 

El año pasado, un relevamiento de la Fundación Interamericana del Corazón en Buenos Aires también había advertido sobre el consumo oculto de azúcar en bebidas. Identificó que sólo una botella de gaseosa de 600 mililitros aporta en promedio 65 gramos de azúcar. Una cantidad que equivale al consumo de 13 cucharaditas de azúcar. Esto significa que al tomar tan sólo una gaseosa por día, una persona supera el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aconseja consumir hasta 10 cucharaditas por día.

 

En cambio, el aumento del consumo de agua segura (que puede ser de la canilla, envasada, o mineral) está pendiente. El cuerpo pierde alrededor de 2 litros de agua por día entre la respiración, la transpiración y la orina. Es por eso que se aconsejan los ocho vasos diarios. Según la empresa pública Aysa, el agua es importante para el organismo ya que “actúa en la generación de las células, ayuda en la digestión, participa en las señales eléctricas entre músculos, transporta la sangre y elimina los desechos y los filtra a través de los riñones. Ayuda a regular la temperatura del cuerpo y contribuye a mantener menos espesa la sangre y al bombeo del corazón”.

 

 

 

Fuente: Clarín