Máximo Sozzo, director del Programa, presentó un informe sobre las actividades que desarrolla la Universidad desde 2004 en tres unidades penitenciarias de la provincia de Santa Fe.

 

En el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS), se presentó el informe “Programa de Educación Universitaria en Prisiones: 10 años. Balances y desafíos”, que narra la historia de esta experiencia de intervención y recoge las voces de los estudiantes que cursan carreras a través de UNLVirtual desde la prisión.

 

Con el objetivo de celebrar los primeros 10 años de funcionamiento del Programa Educación Universitaria en Prisiones (PEUP), impulsado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) con apoyo del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, el encuentro contó con la presencia de Pablo Cococcioni, Secretario de Asuntos Penitenciarios de la Provincia; Máximo Sozzo, director del PEUP; y Miguel Irigoyen, vicerrector de la UNL.

 

A su vez, estuvieron presente estudiantes y graduados del Programa, quienes emotivamente compartieron sus testimonios sobre la experiencia de formar parte de esta propuesta, destacando la posibilidad de “ir a la Universidad” en la cárcel. Los acompañaron también las coordinadoras de las carreras, quienes por su parte presentaron un trabajo logrado a través de entrevistas, que reflejaba la mirada de los estudiantes acerca de la iniciativa en sí y de los problemas que surgen durante el cursado.

 

“Hoy estamos a 10 años del inicio del Programa Educación Universitaria en Prisiones y es una sumatoria de esfuerzos de muchísima gente de diversas extracciones y organismos. Queremos destacar el trabajo y la coordinación con la UNL “que para el gobierno provincial siempre es un aliado estratégico en la elaboración y la implementación de políticas públicas-; pero fundamentalmente felicitar  a los propios alumnos que toman la decisión de estudiar en un contexto muy difícil, como lo es el encierro, donde no siempre las opciones más a mano son las más constructivas para la realización personal”, expresó Cococcioni.

 

Por su parte y desde la Universidad, el vicerrector reflexionó sobre “la gran satisfacción que representa este trabajo, sobre todo porque se basa en la idea de inclusión educativa que lleva adelante la UNL desde hace muchos años. Sabemos que la libertad de ingreso a la universidad pública, haciendo uso de un derecho constitucional como lo es la educación, no siempre  está garantizada. Es por esto que, desde esta casa de estudios, una interesante respuesta a estas cuestiones ha sido la modalidad de educación a distancia: poder llevar la educación a lugares y a gente que de otro modo jamás hubiese podido estudiar por diferentes circunstancias”.

 

Un balance luego de 10 años

 

El Programa Educación Universitaria en Prisiones nace a fines de 2004, a pedido de un grupo de personas privadas de la libertad que estudiaban en al FCJS como alumnos libres, junto a algunos profesores que brindaban clases de consulta en la prisión y que se preocupaban por las dificultades que en ese entonces existían.

 

Ya en desde ese año, y con la posibilidad que brindaba UNLVirtual, comenzó a trabajarse en la instalación de aulas con computadoras con acceso a internet, en las unidades penitenciarias Nº 1 de Coronda, Nº 2 de Las Flores y la Nº de Mujeres.

 

“Uno de los objetivos fundamentales del PEUP desde su nacimiento ha sido habilitar la posibilidad de que las personas privadas de su libertad puedan ejercer el derecho a la educación, en el terreno de la educación superior. Pero además, poder crear un espacio de lucha -al interior de las prisiones- contra la degradación que la prisión misma genera. El Programa siempre partió de un punto de vista que considera que la cárcel es un espacio que produce más mal que bien, constantemente dolor y sufrimiento, y que les genera a quienes atraviesan la vida en la prisión una serie de problemas y dificultades difíciles de llevar en lo cotidiano. Entonces, el aula de la Universidad siempre se trató de construir como un lugar que busca defender de estos efectos a las personas que allí asisten”, explicó Máximo Sozzo.

 

Finalmente concluyó que “a lo largo de todo este tiempo el Programa ha logrado cosas, pero hay muchas otras que no se han alcanzado. Tenemos todavía varias asignaturas pendientes, por ello en esta jornada queremos celebrar estos 10 años, pero no queremos hacerlo desde una postura autocomplaciente, sino con una mirada hacia el futuro que señale cuáles son los problemas que tenemos que enfrentar”.

 

 

 

Fuente: Prensa UNL