Se pasó de 34.000 a 69.000 reclusos entre 1999 y 2014; denuncian graves situaciones de hacinamiento y violencia, sobre todo en las prisiones bonaerenses.

La cantidad de personas detenidas en cárceles argentinas ha ido aumentando considerablemente en los últimos años. De 34.040 detenidos en 1999 se pasó a 69.060 en 2014, según las últimas cifras proporcionadas por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (Sneep), publicado por el Ministerio de Justicia de la Nación.
Esto quiere decir que en los últimos 15 años prácticamente se duplicó la cantidad de presos en el país.

Para varios organismos defensores de los derechos humanos, este aumento ha traído aparejados el hacinamiento en las prisiones y un deterioro de las condiciones de vida de los presos, incluidas las muertes violentas, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
En un sistema en el que más de la mitad de los reclusos no tiene condena firme, la reciente evasión de los hermanos Lanatta y de Víctor Schillaci, tres de los cuatro acusados por el triple crimen de General Rodríguez, encendió las alarmas sobre el estado real de las cárceles y la iniciativa de la política penitenciaria para cumplir el mandato constitucional de resocializar a los reclusos. Además, puso en duda la capacidad de las autoridades y guardiacárceles tanto para controlar que se cumplan las condiciones de detención como para evitar disturbios y fugas. Como publicó LA NACION días atrás, en los últimos tres años se escaparon de prisiones y alcaidías bonaerenses 1198 detenidos.

En el país hay más de 250 cárceles. De los 69.060 reclusos totales, 10.424 están distribuidos en las 34 prisiones federales, mientras que los penales bonaerenses alojan a unos 31.200.
Éstas son las cifras de la última publicación del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (Sneep), de 2014. El resto de la población penitenciaria está detenida en unidades de las distintas provincias.

El 51% de los detenidos están procesados y sobre el 48% pesa una sentencia firme. Un 96% de los presos son hombres y el 4%, mujeres. Solamente el 6% son extranjeros, en su mayoría, provenientes de países limítrofes y de Perú.

El Servicio Penitenciario Federal (SPF) cuenta con 9759 agentes, según el Sneep, de los cuales 7118 son hombres y el resto, mujeres. En tanto, en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) trabajan 19.422 agentes penitenciarios.

Aunque los datos oficiales sólo llegan a 2014, el informe que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentará en marzo afirma: “En 2015 se agudizó la tendencia hacia el aumento del encarcelamiento tanto en el Servicio Penitenciario Federal como en el de la provincia de Buenos Aires, que concentran el 70% de la población privada de la libertad en todo el país”.

“La masividad del encarcelamiento trae aparejada una peor situación en el encierro y la violación de los derechos de las personas privadas de su libertad”, destaca el informe, que agrega: “En el SPF el crecimiento de la población se aceleró en los últimos años y alcanzó las 10.425 personas en agosto de 2015, casi 1000 personas más que en 2006. Este aumento sostenido derivó en la generación de focos de sobrepoblación. El SPB alcanzó en 2015 la mayor población privada de libertad en la historia de la provincia”.

Ante esta situación, “como el sistema penitenciario no puede contener la presión que significa un ingreso tan alto de detenidos, empeoran las condiciones de detención y se profundiza la escasez de recursos. Además, se diluye el impacto de cualquier medida orientada a mejorar la situación penitenciaria”, sostiene el relevamiento del CELS.

En las cárceles bonaerenses, según fuentes del Ministerio de Justicia provincial, hubo 10 fugas en 2011. Ese mismo año hubo 73 evasiones del programa Casas por Cárceles y 127 detenidos no regresaron de salidas transitorias. En tanto, en los penales de régimen semiabierto hubo 22 escapes. En 2012 fueron 17 fugas, 72 evasiones del programa Casas por Cárceles y 211 personas que no regresaron de las salidas transitorias, más 36 evasiones en penales de régimen semiabierto.

Desde 2013 hasta la actualidad, según aquellas fuentes, se fugaron 1198 presos de alcaidías y cárceles del SPB. De ese total, 27 fueron fugas de cárceles de alta seguridad, 366 presos escaparon de penales de régimen semiabierto y 805 detenidos no regresaron a prisión tras participar de alguna actividad extramuros con permiso, como una salida transitoria.

En las cárceles que dependen del SPF, entre 2010 y 2013 (últimos datos disponibles) hubo 39 fugas y 32 evasiones. La más resonante fue la ocurrida en el año 2013 en el Complejo I de Ezeiza, donde ahora están alojados los hermanos Lanatta, Víctor Schillaci y, hasta anteayer, los líderes de la narcobanda Los Monos. En esa ocasión, 13 detenidos se escaparon a través de un boquete. La mayoría fue recapturada. La escandalosa fuga derivó en la renuncia del entonces director del SPF, Víctor Hortel.

En cuanto a las muertes en prisión, un relevamiento de LA NACION a partir de información de la Procuración Penitenciaria Nacional (PPN), el CELS y la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) revela que en las prisiones bonaerenses hubo 707 muertes entre 2009 y 2014. El 30% fueron violentas. En el mismo período, en las cárceles del SPF murieron 272 reclusos, el 46,3% de ellos, en forma violenta.

Las diez cárceles con más muertes violentas entre 2009 y 2014 están casi todas en Buenos Aires, salvo la Unidad N° 6 del SPF, ubicada en Rawson, Chubut. Esta última es la que tiene la proporción de muertes violentas más alta en el período (12 sobre 15).

La calidad y la cantidad de las comidas que reciben los reclusos también es objeto de discusión. “La alimentación de los internos debería ser adecuada, según clima, edad, actividades, cantidad de calorías. Debe ser variada e incluir alimentos frescos, frutas y verduras”, explica a LA NACION el juez Gustavo Hornos, titular del Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles.

Irregularidades

Sin embargo, inspecciones realizadas por ese organismo durante 2015 detectaron varias irregularidades en algunos penales, como la falta de higiene en las cocinas y comida en mal estado.

Según el informe del Sneep 2014, publicado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el 48% de los presos de todo el país (unos 32.900) no participa de ningún programa educativo dentro de las cárceles. En los penales que dependen del SPF, ese porcentaje es de apenas el 14%.

Un 17% de los presos cursa estudios correspondientes al EGB, mientras que un 15% cursa el nivel correspondiente al Polimodal. Sólo 1139 presos (1,6%) cursan carreras universitarias o terciarias.

El 68,64% de los presos ingresaron a la cárcel con la primaria completa. Un 23% tenía el secundario completo y sólo un 1,9% había cursado el ciclo terciario o universitario.

Un estudio realizado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) reveló que de los 132 egresados que tenía el programa en 2013, un 84 % “no volvió a ser encontrado culpable de cometer nuevos hechos ilícitos”. Es decir que, según destaca el informe, “ocho de cada 10 graduados del programa no han vuelto a ser condenados”.

En cuanto al trabajo, establecido como derecho para los presos en la ley de ejecución penal, sólo el 38,84% (26.572) del total de los detenidos en el país realizan trabajos remunerados y, dentro de ese grupo, apenas 9311 presos (el 15%) trabajan hasta 40 horas semanales. Para alcanzar el salario mínimo vital y móvil un preso debe trabajar unas 200 horas mensuales.

Del sueldo de un interno se retiene un porcentaje para un fondo de reserva, que es del 30% del ingreso mensual. Este dinero debe ser depositado en una cuenta de una institución bancaria oficial y le será entregado al salir de prisión. También, un 25% para “costear los gastos que el preso cause en el establecimiento”, descuento que la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional.

Radiografía de las unidades penitenciarias

48 %
Condena firme

Del total de personas detenidas, la mayoría está procesada, sólo el 48 por ciento tiene una condena firme

6 %
Extranjeros

De los 69.000 presos alojados en cárceles argentinas la minoría, un 6 por ciento, es de nacionalidad extranjera

9759
Penitenciarios

El Servicio Penitenciario Federal (SPF) cuenta con 9759 agentes, de los cuales 7118 son de sexo masculino. El Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) tiene 19.422 agentes penitenciarios

1198
Fugas

Desde 2013 a la actualidad se fugaron 1198 presos de alcaidías y cárceles del SPB. Del total, 27 internos lograron escapar de cárceles de alta seguridad. Otros 366 convictos huyeron de penales de régimens semiabiertos.

 

 

 

Fuente: La Nación