Se trata de una iniciativa promovida por la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Litoral (Adul). A horas de conmemorarse el Día de la Memoria, destacaron la “persecución política mediante la cual el disidente político era tratado como un delincuente”.

Guillermo Munné (LT10)

 

El secretario de Derechos Humanos de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Litoral (Adul), Guillermo Munné planteó –en relación con el Día de la Memoria que se conmemora mañana– “¿qué están diciendo los documentos y los archivos de nuestra universidad? ¿qué van a seguir diciendo para el futuro?”.

 

En tal sentido, la entidad gremial –junto al Foro contra la Impunidad y la Justicia– promueve un proyecto que busca que “los legajos de los distintos integrantes de la comunidad universitaria, que fueron perseguidos por el terrorismo de Estado, sean corregidos en cuanto a calificaciones que son parte de ese plan criminal”. A modo de ejemplo, Munné citó “la gran cantidad de cesanteados tratados como delincuentes por su militancia política” o “personas que no pudieron seguir con su proyecto de ser profesores o ser estudiantes porque fueron secuestrados o fueron asesinados o están desaparecidos”.

 

Un hecho significativo resulta de que “en los legajos dice que interrumpieron las tareas porque las abandonaron”. Y agregó: “En muchos casos no se da cuenta en esos legajos de la gravedad de la real causa de interrupción de las tareas”. Asimismo, “en otros casos fueron directamente las cesantías antes que estas personas pudieran ser víctimas de crímenes”. En un mismo orden de cosas, el sindicalista evocó las intervenciones que sufrió la UNL, bajo cuyo poder “se explicitaba la aplicación de leyes, en realidad normas absolutamente antijurídicas, de persecución política donde el disidente político era tratado como un delincuente y así expulsaron personas valiosísimas de nuestra universidad, las estigmatizaron”, definió.

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