El ex secretario de Transporte del kirchnerismo declarará el lunes ante el juez Julián Ercolini por la compra de trenes a España y Portugal.

 

El ex secretario de Transporte del kirchnerismo, Ricardo Jaime, arribó a Buenos Aires y permanecerá detenido en la Unidad Especial Investigaciones y Procedimientos Judiciales “Buenos Aires” de la Gendarmería Nacional. Desde allí, el lunes a primera hora será trasladado a los Tribunales de Comodoro Py, donde el juez Julián Ercolini le tomará declaración por el pago de comisiones para la compra de trenes usados en España y Portugal en 2005.

 

Alrededor de las 9.30 del sábado, Jaime se entregó en la sede policial del barrio Nueva Córdoba, en la intersección Yrigoyen y Derqui. Al enterarse de la orden de captura en su contra, se trasladó voluntariamente al edificio de la Policía Federal, en taxi.

 

Jaime abandonó la delegación cordobesa de la Policía Federal ayer a las 13.20. Rodeado de personal de la fuerza e insultado por un centenar de personas que se había congregado en la puerta, subió a un móvil de Gendarmería que -por tierra- lo trasladó a la Capital Federal.

 

El juez Ercolini ordenó su captura porque según él podía fugarse. Se basó en la acumulación de causas, en su poder económico y sus vínculos con empresarios del transporte. Jaime ya tiene tres condenas por causas de corrupción y ahora la acusación es por malversación de caudales públicos que, según el artículo 261 del Código Penal, prevé reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua.

 

La causa

 

La causa por la que se detiene a Jaime investiga una compra de trenes realizada en 2005, valuada por la Auditoría General de la Nación en 100 millones de euros, y cuyos vagones se encuentran arrumbados en depósitos ferroviarios como “chatarra”.

 

Por otro lado, el jueves, se conoció que tanto Ricardo Jaime como el también ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, condenados a seis y ocho años de prisión por el choque de tren en Once, tenían pleno conocimiento del deterioro de esa flota ferroviaria y, no obstante, no tomaron medidas para mejorar la situación.

 

El Tribunal Oral Federal N° 2 también los acusó de apañar las maniobras fraudulentas de la concesionaria TBA, que no realizaba mantenimiento a los coches del Sarmiento para luego poder arreglarlos mediante otra empresa propia.

 

 

 

Fuente: La Nación