Además 200 personas se encuentran heridas por el atentado explosivo suicida contra una multitud apiñada en un hospital en Quetta, donde estaba el cuerpo sin vida de un abogado ametrallado horas antes, operaciones que reivindicaron fuentes del estado islámico

El ministro de salud de Baluchistán, Rahmatullah Baluch, rebajó la cifra de muertos a 70, después de haber dado a la TV urdu local ARY News la de 93, incluidos 25 abogados y dos periodistas, según las agencias de noticias Xin Hua y DPA.

Además de las víctimas mortales hay unos 200 heridos. Solamente en el hospital militar había 120 heridos ingresados y la mitad están graves.

Las distintas fuentes están brindando muy diversas cifras de víctimas, debido a la confusión general que siguió a este atentado, el primero en la provincia de Baluchistán.

Fuentes cercanas al grupo yihadista Estado Islámico (EI) aseguraron a la agencia DPA que el grupo es responsable del atentado, pero también se lo adjudicó, según la agencia de noticias EFE, el grupo talibán disidente Jamaat-ul-Ahrar.

El enorme impacto de la bomba se podía ver en las imágenes de la televisión paquistaní, en las que se veía a médicos y pacientes huyendo por los pasillos repletos de humo.

La multitud, de abogados y periodistas, se había reunido de manera espontánea frente a la clínica a modo de duelo por la muerte del presidente de la asociación de letrados local, Bilal Anwar Kasi, que había sido asesinado a tiros alrededor de las 09:00 (00:00, hora en Argentina).

El tiroteo había ocurrido en el barrio de Manno Jan, dijo el portavoz de la Policía provincial, Ghulam Akbar, según despacho de Xin Hua.

Casi una hora más tarde del arribo al Hospital Civil de Quetta del cadáver de Kasi, ocurrió “una fuerte explosión” en el centro asistencial, donde se encontraban presentes un gran número de abogados, que habían ido a retirar sus restos.

Además de la deflagración sucedió un tiroteo entre un grupo sin identificar y agentes de Policía.

El jefe de Gobierno de Baluchistán, Sanaullah Zehri, declaró al canal de televisión Geo que se trata de un ataque suicida “planeado”, que contaba que por el asesinato del abogado ocurriría la llegada de los letrados al hospital.

“Sabían que dispararían al abogado y que otros abogados irían al hospital. El suicida explotó las bombas que portaba cuando los abogados fueron al hospital”, dijo Zehri.

El mandatario indicó que desconocen quién está detrás del ataque y subrayó que los grupos insurgentes se están centrando en objetivos “blandos”.

Entre las víctimas mortales y los heridos se encuentran varios abogados y periodistas que fueron a cubrir el asesinato de Kasi, indicó el periódico The Express Tribune.

Tras la explosión declararon el estado de emergencia en todos los hospitales de Quetta.

Un escuadrón antiexplosivos explicó que el atentado fue obra de un suicida, que, estimaron los expertos, escondía entre 8 y 10 kg de explosivos en su chaqueta.

Su cabeza y sus pies se encontraron en el tejado de una casa, informó el ministro de Salud.

El primer ministro pakistaní, Nawaz Sharif, condenó el ataque y se comprometió a extirpar del país a los grupos terroristas. El gobierno local de Baluchistán anunció un duelo de tres días, durante el cual las banderas estarán a media asta en toda la provincia.

Los abogados de Baluchistán y del puerto de Karachi no trabajaron hoy, y la asociación nacional condenó el atentado, además de sumarse al duelo de tres días.

El presidente Mamnoon Hussain condenó en duros términos el atentado.

Baluchistán es la provincia más grande de Pakistán. Rica en minerales, es también una de las más inseguras.

Pese a las fuertes ofensivas militares están activos allí varios grupos insurgentes, entre ellos extremistas sunintas que atacan de forma regular a los chiitas, pero también talibanes, que dirigen sus fuerzas sobre todo contra el Estado.

A su vez, los separatistas quieren una escisión de la provincia de Pakistán o más autonomía financiera y política.

El último gran atentado se produjo hace más de cuatro meses, cuando un grupo talibán mató a más de 70 personas en un parque de Lahore, entre ellos decenas de niños.

Tras el atentado talibán contra una escuela del Ejército en diciembre de 2014, que causó la muerte de 132 escolares, el número de agresiones ha ido disminuyendo desde principios de 2015 por la fuerte actuación de las Fuerzas Armadas contra estos grupos, pero otros continúan sin verse afectados.