Se puso en el medio de un círculo que no paraba de festejar y con el hilo de voz que le quedaba sacó fuerzas y dijo: “No terminó el torneo. No terminó. Tenemos que seguir. Nos rompimos el or… para estar acá. Ocho partidos. No entreguen el torneo. Tenemos que ir por la de oro“.

Carlos Retegui era un volcán en ebullición por la alegría de meter a Los Leones en su primera final olímpica.

Después del partido el entrenador se paró ante los micrófonos y dijo: “El entrenador tiene que estar en todo, con nueve sentidos. Gonzalo (Peillat, hizo tres goles), me dijo: ‘Quiero jugar con Alemania’. ‘Bueno, ahora hay que jugar’, le dije. También les dije: ‘Les vamos a ganar jugando mejor que ellos’. Y los pasamos por arriba. ¡Al campeón olímpico! Me siento orgulloso de los jugadores, son unas bestias. Los aplaudo de pie. Gracias a todos los jugadores que están haciendo este torneo y siempre dejaron todo”.

A la hora del análisis el DT de Los Leones fue claro: “Sabíamos que con garra y huevo nada más no lo íbamos a ganar, teníamos que jugar al hockey. Tratamos de corregir los errores conceptuales y técnicos. Fue un partido perfecto”.

El goleador del equipo y del torneo, Gonzalo Peillat, no podía salir de su asombro. Acababa de cumplir un sueño: “Desde que empecé a jugar con la selección en 2011 quise estar en un podio olímpico”. Y destacó: “Este es un premio para el equipo, pero también para todos los años que se trabajaron para llegar a este momento”. Ahora solo queda esperar. Holanda o Bélgica en la final. Nada de conformarse lo de este equipo. Ya saben que están a un paso de hacer historia.