Las filas conservadoras del partido de Merkel impulsan la prohibición del velo islámico en ciertos lugares; afirman que es “un obstáculo para la integración”.

El uso del burka volvió a encender la polémica en Europa, esta vez en Alemania, donde la dirigencia política dio ayer un primer paso hacia la prohibición del velo, que cubre totalmente la cara de muchas mujeres musulmanas. En sintonía con la posición de la canciller Angela Merkel, ministros del Interior regionales de su coalición de gobierno acordaron impulsar una ley para prohibir parcialmente esa prenda tradicional.

El burka es “un obstáculo para la integración”, señaló el ministro federal del Interior, Thomas de Maizière, que presidió dos días de reuniones con sus colegas a nivel estatal de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -el partido de Merkel- y otros aliados de la coalición de gobierno.

“Es un elemento constitutivo de una sociedad abierta mostrarse con la cara descubierta”, agregó el ministro, que reiteró además una serie de medidas que había expresado la semana pasada relacionadas con los extranjeros.

Detrás de las medidas estaba Merkel, que dos días atrás sentenció que una mujer con velo integral “tiene pocas posibilidades de integrarse en la sociedad alemana”, y precisó que dejaba en manos de Maizière encontrar una fórmula para restringir su uso en la vía pública.

La Declaración de Berlín, el documento donde los ministros conservadores establecieron sus conclusiones, abarca temas que combinan la integración y la seguridad, aunque la urgencia parece estar más en lo segundo, en momentos en que dos atentados con el sello del jihadismo islámico, a finales de julio en Baviera, hacen crecer los reclamos para contener el extremismo.

También en Francia se abrió un debate similar en las últimas semanas, en este caso por el uso del “burkini”, el traje de baño integral que muchas musulmanas llevan a la playa, que fue prohibido en varias ciudades con el respaldo explícito del primer ministro, Manuel Valls.

Algunos ministros habían solicitado durante la reunión en Berlín la prohibición completa del burka, pero Maizière advirtió que la justicia lo declararía inconstitucional. Al final se consensuó una solución intermedia, que promueve la inhibición del burka en determinados lugares públicos y en todas las situaciones en las que las personas deban ser identificables.

“El completo ocultamiento de la mujer musulmana a través del burka o del niqab (otra prenda islámica que cubre la cara) es un impedimento para su integración y es contrario a la igualdad y a la dignidad de la mujer. El velo integral, por lo tanto, debe ser prohibido para funcionarias públicas, en los jardines de infantes, en las escuelas, universidades, tribunales y oficinas públicas, como también en manifestaciones y en la conducción de vehículos”, señala el documento firmado en Berlín.

Entre los temas que los conservadores tienen en agenda para reforzar la seguridad está aumentar la presencia policial y las cámaras de vigilancia en espacios públicos, así como agilizar la expulsión de los extranjeros que cometan delitos o representen una amenaza para el país. También promueven una ley que permita levantar el secreto médico para detectar tendencias suicidas entre los refugiados.

El catálogo de propuestas de los ministros fue una respuesta a las presiones del gobierno de Baviera para endurecer las leyes por los dos ataques jihadistas recibidos en julio en su territorio. En el primer atentado, un refugiado afgano de 17 años se lanzó con un hacha y un cuchillo contra los pasajeros de un tren. Días después, un sirio de 27 años murió en la localidad de Ansbach al explotar la bomba que llevaba en su mochila, cuando intentaba acceder a un festival al aire libre.

Pero la decisión de endurecer las leyes de seguridad tiene relación asimismo con la situación electoral que vive el partido de Merkel. La CDU está perdiendo apoyo frente al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que reitera en todos los foros posibles que el islam es incompatible con la Constitución alemana y propone prohibir el burka y los minaretes de las mezquitas.

Según constató un sondeo de la consultora Yougov, las nuevas propuestas de integración y seguridad son bien vistas por la mayoría de los alemanes, en especial el anuncio de agilizar las deportaciones de extranjeros, que fue avalada por el 85% de la población. El 82% favorece reforzar la cantidad de policías y el 77% aprueba las detenciones de sospechosos bajo el principio de “peligro para la seguridad”.