Miles de habitantes de las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto manifestaron este miércoles en las calles contra los racionamientos de agua que afectan a ambas urbes y reclamaron la renuncia de la ministra del área, Alexandra Moreira.

Encabezados por una facción de la Federación de Juntas de Vecinos (Fejuve) de El Alto, los manifestantes descendieron desde esa ciudad hacia el centro de La Paz con pancartas que decían “Agua para El Alto, no para el centro nuclear”, “Si hay bosques, hay lluvia. No plantas nucleares, no hidroeléctricas” o “Tenemos derecho al agua”.

Las protestas vecinales aludieron a los proyectos del Gobierno de Evo Morales para instalar un centro de investigación nuclear en El Alto y construir plantas hidroeléctricas.

“El agua es importante. Si no hay agua, ¿qué hacemos?”, cuestionó una de las manifestantes, Patricia Maidana.

Por su parte, la aimara Francisca Huanca reclamó al Gobierno “que ponga agua” y protestó porque, según dijo, el Gobierno “todo lleva a Cochabamba (centro)” y “se va a pasear el presidente (Evo Morales) pero aquí no hay nada”.

La protesta convergió en La Paz con otra convocada por la Fejuve de esa ciudad, sede del Gobierno y el Legislativo, donde desde hace dos semanas unos 340.000 habitantes, un tercio de la población del municipio, tienen restringido el acceso al agua.

Bolivia soporta una de las peores sequías en 25 años, que provocó el racionamiento del recurso natural en siete de las 10 principales ciudades del país (La Paz, El Alto, Cochabamba, Tarija, Sucre, Oruro y Potosí). Sólo Santa Cruz, Trinidad y Cobija están sin problemas.

Los racionamientos se deben al descenso de los embalses que nutren del líquido a ambas ciudades debido a la escasez de lluvias y a la falta de previsión de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) ante la sequía que azota al país.

Por este problema, el presidente Evo Morales destituyó la semana pasada a la autoridad nacional de regulación del sector de agua y al gerente de Epsas.

Las autoridades decidieron el martes adelantar por unos días las vacaciones escolares en las regiones de La Paz, Oruro y Potosí a causa de la escasez que ha generado los racionamientos.

Desde la semana pasada hubo manifestaciones callejeras en La Paz, sobre todo de vecinos de la zona sur que están molestos porque Epsas no está cumpliendo con los horarios fijados para proveerles de agua y cuando sí ocurre, el líquido les llega con sedimentos.

Las autoridades y parlamentarios oficialistas descalificaron las protestas asegurando que son realizadas por sectores afines a las fuerzas opositoras Unidad Nacional y Sol.bo, de los alcaldes de El Alto, Soledad Chapetón, y de La Paz, Luis Revilla.

El presidente Morales cuestionó a los sectores que critican la gestión de Epsas porque, a su juicio, “aspiran el retorno de la privatización y la enajenación de nuestros recursos naturales”.

“Los que atacan a las empresas chinas lo hacen por encargo, para que vuelva a gobernar los EEUU mediante políticas de chantaje e imposición”, escribió Morales en Twitter.

Agregó que “algunos oportunistas camuflados aprovechan un tema de alta sensibilidad humana para sus fines políticos mezquinos” y que “el pueblo ya los conoce”.

Lo cierto es que la falta de agua que vive buena parte de Bolivia fue como un “terremoto” que ha pillado desprevenido al gobierno de Evo Morales, según admitió el propio mandatario este miércoles, que ha recurrido al ejército para repartir agua entre la población.

“Para mí es como un terremoto, (…) no calculamos, no estaba en nuestras previsiones que nos falte agua, nos ha sorprendido”, afirmó el gobernante durante una reunión con la cúpula militar y varios de sus ministros para evaluar la distribución de agua en La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

En medio de esta emergencia nacional, declarada el lunes, Morales ordenó que más de medio centenar de camiones cisterna y antidisturbios del Ejército, de la estatal petrolera YPFB e incluso de la Unidad de Bomberos distribuyan agua en los barrios afectados.

Las filas de gente que esperan con recipientes por el agua se prolongan en las calles a menudo en condiciones climáticas difíciles.