Dijo que, en lo posible, no se use en la administración estatal, las escuelas, las universidades o ante los tribunales. Reiteró que “el derecho alemán prevalece sobre la sharia”.

Angela Merkel fue reelegida ayer al frente de los conservadores alemanes e inició la batalla para las legislativas de 2017 con un discurso firme contra la inmigración para tratar de contener a la derecha populista y responder a las críticas en sus filas.

Para confortar a su partido, la Unión cristiana-democrática (CDU), Merkel pronunció un discurso fuerte de 75 minutos sobre la inmigración ante un millar de delegados reunidos en Essen (oeste).

Insistió sobre los valores de Alemania, el rechazo de la sharia (o ley islámica, cuerpo del Derecho Islámico) y abogó por una prohibición del velo integral en la administración, las escuelas, las universidades o ante los tribunales. También reiteró que “el derecho alemán prevalece sobre la sharia”.

“En la comunicación interpersonal, que juega un rol fundamental aquí, nosotros mostramos la cara”, dijo la canciller alemana.

No está claro cuántas son las mujeres en Alemania que usan el velo que cubre completamente la cara, velo que prohibió Francia en el 2011.

Frente al descontento de muchos alemanes, Merkel y la CDU quieren endurecer su discurso en materia de inmigración tras el rápido ascenso de la derecha populista y xenófoba, de Alternativa para Alemania (AfD), en un país que pensaba estar inmunizado contra esta amenaza desde la caída de Hitler.

La formación ultraderechista, que obtendría el 13% de los votos según los sondeos, saca beneficio de los miedos de parte de la población, sobre todo en la ex-RDA, que se siente rebajada socialmente y que rechaza las élites.

Encarnar la continuidad

Tras 11 años en el poder, la canciller de 62 años recibió sin embargo una advertencia al ser reelegida con su peor resultado desde que encabeza el gobierno.

Merkel obtuvo 89,5% de los votos, su segundo peor resultado en 16 años de jefe de la CDU, siete puntos menos con relación a su reelección hace dos años a la presidencia de su partido, cuando arreciaban las críticas por su política de recepción de migrantes en 2015.

Esta es la novena reelección de Merkel como presidenta del partido. La última vez, en 2014, obtuvo el 96,75 de los votos.

La canciller fue muy criticada en 2015 y 2016 hasta en sus propias filas por su decisión de dejar entrar a Alemania unos 900.000 solicitantes de asilo. Esta decisión molestó a su partido y a su electorado tradicional.

“Acepto esta votación y me congratulo del resultado”, dijo tras la votación. “Una situación como la del verano de 2015 no puede y no debe repetirse”, añadió.

En el congreso, que sigue hasta el miércoles, se espera que la CDU se pronuncie sobre el endurecimiento en materia de expulsiones de solicitantes de asilo y abogue por la ampliación de la estadía en los centros de retención.

Al aspirar a su cuarto mandato, la canciller es la dirigente más longeva en los países occidentales y se aproxima a los récords nacionales de Konrad Adenauer (14 años) y su mentor Helmut Kohl (16 años).

Al anunciar a finales de noviembre su voluntad de presentarse a las elecciones de 2017, Merkel prometió encarnar la continuidad frente a las turbulencias mundiales, pero no dio detalles sobre su programa.

Se presentó, además, como un baluarte frente al ascenso del populismo en Alemania y en el mundo, y una defensora de los valores democráticos, poco después de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

El Brexit, la dimisión del primer ministro italiano, Matteo Renzi, y el ascenso del Frente Nacional (extrema derecha) en Francia reforzaron la preocupación en Europa.

Merkel avisó que, dado el contexto, la próxima campaña electoral será la más difícil desde la reunificación del país en 1990.

Pese a las tensiones, Merkel llamó a celebrar la campaña electoral de forma sosegada. “No quiero que la batalla electoral en Alemania se lleve a cabo con el tono que hubo por momentos en Estados Unidos. Queremos enfrentarnos con respeto”, dijo al diario WAZ.

Desde que se anunció la candidatura de Merkel, la CDU mejoró sus perspectivas electorales. Un sondeo le atribuye un 37% de las intenciones de voto, frente al 22% de los socialdemócratas.