Una investigación afirmó que los deportistas de élite responden con mayor velocidad en situaciones de estrés y tienen mejor memoria que los aficionados. A qué se debe esta superioridad.

Para el deporte de alto rendimiento el factor mental es decisivo. La fortaleza, la velocidad para responder ante situaciones adversas y la capacidad para decidir y coordinar los movimientos más adecuados hacen que el pensamiento sea tan o más importante que la aptitud física y la técnica para desenvolverse, mucho más en la élite de cada disciplina. Elegir la decisión correcta puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Los deportistas que compiten al máximo nivel están acostumbrados a lidiar con diferentes presiones y con un entorno hostil en la búsqueda de obtener los resultados positivos. Para ellos, las situaciones de intenso alcance emocional son una moneda corriente. Esto es lo que los eleva por encima del resto.

En contraposición a un aficionado, los atletas poseen una mente superior: el cerebro puede reaccionar hasta un 10% más rápido en situaciones de presión que el de una persona que no practica deporte. La distinta percepción del miedo, del peligro y del fracaso son algunas de las claves que explicaron los analistas para sostener estas estadísticas. También valoraron la experiencia acumulada para este tipo de ocasiones.

El estudio del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la University College de Londres reveló que los deportistas responden de una manera más eficiente ante situaciones de estrés. Además, se destacó la precisión de su memoria, ya que puede superar en 20% al de las personas que no se ejercitan. Estas ventajas influyen para reducir el margen de error en la toma de decisiones, elevando el rendimiento.

El experimento consistió en una prueba de percepción y otra de memoria a deportistas profesionales y no deportistas, que a la vez eran sometidos al visionado de una serie de imágenes preparadas para crear estrés de forma intencionada. Del análisis formaron parte el piloto de motociclismo John McGuiness, el surfero Andrew Cotton, el piloto de automovilismo Colin Turkington, el patinador Peter Connolly, el escalador Louis Parkinson y el piloto de Fórmula 3 y Le Mans Oliver Webb. A ellos se los comparó junto a un grupo de seis personas aficionados por las actividades.

“En general, los deportistas fueron más precisos en las pruebas de memoria después de la exposición a estímulos negativos, mientras que los no deportistas fueron distraídos por esos estímulos”, explicó Vincent Walsh, autor principal de la investigación. El rendimiento de los atletas amateurs decayó en velocidad de memoria al enfrentarse a adversidades y situaciones emocionalmente intensas, mientras que las respuestas de los expertos fueron mejorando.