La familia Huspenina desarrolló un proyecto de restauración del inmueble completo, que contempla cinco locales en la planta baja y un centro cultural en el primer piso. La Municipalidad determinó la demolición en 2012. El caso está en la Justicia.

Cinco modernos locales comerciales en la planta baja, sobre la Peatonal San Martín y un centro cultural en el primer piso. Ese es el proyecto de restauración que la familia Huspenina (una de las copropietarias) pretende ejecutar en la casa ubicada en la esquina de La Rioja y San Martín, en pleno centro santafesino. El plan, que está a cargo de la arquitecta Hebe Canutto, todavía no logró el visto bueno de Edificaciones Privadas de la Municipalidad.

Es que desde hace 5 años la casa forma parte de una disputa judicial entre el municipio que, esgrimiendo peligro de derrumbe, busca demolerla. Y los Huspenina que pretenden restaurarla, para lo que elaboraron un proyecto de revalorización. La copropietaria es la familia Mántaras, aunque no estarían interesados en conservar el inmueble.

“Lo que está abajo se mantiene como locales comerciales y la planta alta también. El fin principal es poder restaurarla, no pensamos en la utilidad. Es importante destacar que como está protegida por ser patrimonio arquitectónico, debemos conservar la fachada, reconstruir las molduras y restaurar los balcones”, indicó Viviana Huspenina, una de las propietarias.

Por otro lado, precisó que en el ala norte la planta alta podría destinarse a albergar el centro cultural checo de la ciudad. Ese sector de la propiedad pertenece a los Huspenina exclusivamente.

El proyecto. La restauración apunta a revalorizar la propiedad tal cual está. El inmueble se encuentra en la ficha técnica Nº 173 del Inventario de las 200 Obras del Patrimonio Arquitectónico de Santa Fe. Foto: Flavio Raina

“Eso es de mi papá y queremos que allí funcione el centro que difunde la cultura checa en Santa Fe. Formo parte del grupo y hasta el día de hoy no contamos con un espacio propio para las actividades, no tenemos una sede y no podemos trabajar con comodidad. Quisiéramos que sea ahí”, comentó Viviana, quien facilitó las imágenes del proyecto a El Litoral.

Los Huspenina asumirían la inversión que implicaría la restauración, en caso que la puedan llevar a cabo. “A los otros propietarios no les interesa, no viven en Santa Fe. Pero nosotros tenemos otra postura. Vamos a insistir con la revalorización, es un derecho de los propietarios y lo vamos de ejercer”, concluyó Viviana Huspenina. Mientras tanto, aguarda que la Empresa Provincial de la Energía rehabilite el servicio eléctrico que suspendió cuando el municipio intentó proceder con la demolición en 2012.

Los antecedentes

El lunes pasado, un equipo técnico de la Municipalidad, previa autorización de la Cámara Contencioso Administrativo Nº 1 de Santa Fe, ingresó al inmueble con el propósito de elaborar el proyecto de demolición. También estuvieron presentes representantes de las familias propietarias. Más allá de la intervención del lunes, la causa sigue su curso en la Justicia.

Uno de los que ingresó al inmueble la semana pasada fue el fiscal municipal, Federico Sedlaceck. “Están evaluando si tienen todos los elementos para proceder a desarrollar las mediciones. Es un paso indispensable para elaborar el proyecto de demolición, como lo estableció la pericia oficial dentro del expediente”, indicó oportunamente y remarcó que para la Municipalidad sigue siendo un objetivo firme la demolición del inmueble.

Uno de los argumentos del municipio para avanzar en el plan de destrucción del inmueble apunta a que los propietarios no presentaron debidamente el proyecto de reconstrucción ante Edificaciones Privadas. El mismo plan que la familia Huspenina facilitó a El Litoral.

“No cumplen con todos los requisitos que establece el Reglamento de Edificaciones. Hasta que no tengan todo, ya que fueron intimados dentro del legajo de obra, la Municipalidad volvió a retomar el proyecto de demolición”, afirmó Sedlaceck.

En respuesta, Viviana Huspenina dijo que presentaron el legajo de obra hace mucho tiempo. “Ocurre que en Edificaciones Privadas tenemos una traba, todos los meses cumplimentamos una cosa más y nos piden otra. Es de nunca acabar”, concluyó.