Imputado por supuesto maltrato animal, el director del zoológico de esta ciudad afronta ahora una ampliación de denuncia. Es por la fractura de los tendones de las alas de siete flamencos. Su explicación es que lo hizo para que “no invadan” Córdoba.


La causa judicial se inició hace unas semanas por una denuncia del abogado Cristian Casas Cassataro y el biólogo Raúl Márquez. El director Daniel Villarreal fue imputado por el fiscal Carlos Matheu, encargado de investigar delitos ambientales.
En el caso de las aves, el fiscal señaló que Villarreal sería quien ordenó que se le corten los tendones de las alas para que no vuelen. Carlos Nayi, abogado del director, planteó que “no hay mutilación” sino que se procedió al recorte porque si no “habría invasión de flamencos en la ciudad de Córdoba”.
Matheu explicó que la explicación es “absurda” porque con invertir en una red se resuelve el problema: “Con el mismo criterio podría ordenarse amputar patas a otros animales para evitar que escapen; no tiene lógica”.
Se mostró “sorprendido” de que decisiones como esa la tome “no sólo quien es director” del zoológico, sino que es “biólogo”. El fiscal confirmó que la concesionaria ya reubicó a varios de los animales que estaban en el hospital interno del establecimiento, entre los que había un oso cachorro y uno más viejo, un tigre, dos pumas, un gato montés, dos zorros, un carpincho, un lagarto overo, un yaguarundí, dos mayuatos, un gato pajonal y una oca.
“Se efectivizado varios traslados -continuó-. Algunos de los animales son patrimonio del zoológico, mientras que otros son producto de procedimientos y rescates en casos de caza furtiva y se está buscando espacio para la reubicación”.
Uno de los casos más problemáticos es el de un oso viejo, que lleva años en cautiverio y que “no es fácil de volver a su hábitat natural; se está buscando el lugar apropiado”.
Matheu constató la fractura de los tendones de los flamencos, así como el estado en que estaban varios de los animales internados. Por caso, un cóndor con un ala lastimada que “no podía no moverse en el espacio asignado; ya fue reubicado”.
“Más allá de la decisión política de cerrar o no los zoológicos, en este caso puntual investigamos el supuesto maltrato y eso está sirviendo para que la Provincia busque mejores lugares a donde llevar a los animales rescatados de la caza furtiva”, indicó.
De hecho, comenzó la construcción de un refugio donde los animales pasarán la cuarentena prevista por ley para el control de enfermedades y después serán devueltos a su hábitat natural.
El zoológico cordobés es de la Municipalidad y hace años que está concesionado a un privado.

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