Los 20 trabajadores de la fábrica de quesos Chateaubriand de la localidad santafesina de Carmen, ubicada en el departamento General López a 165 kilómetros de Rosario, pasaron Año Nuevo dentro del establecimiento junto a sus familias, que desde el viernes pasado está tomado por los empleados.

Los empleados denuncian el vaciamiento e intento de cierre por parte de los propietarios, y que además les adeudan millonarias sumas de aportes y los salarios de diciembre.

“Otra salida no tenemos para resguardar mercadería y preservar puestos de trabajo”, comentó Sebastián Salas, uno de los trabajadores de la empresa, quien consideró que para el pequeño pueblo del sur santafesino “veinte personas en la calle más todo el movimiento indirecto que hay es un golpe fuertísimo”.

En diálogo con El Ciudadano, Salas agradeció a los familiares de los trabajadores, que llegaron a la fábrica a celebrar el fin de año con ellos.

Chateaubriand es una planta que desde 1997 fabricó leche fluida y en 2001 se volcó a la producción de quesos. Ubicada en la localidad de Carmen, emplea unos 20 trabajadores lo que, para esta población de 1.800 personas, es una fuente de empleo y actividad indirecta importante.

Los obreros denunciaron que “la patronal encabezada por Aldo Muscolini (empresario oriundo de Venado Tuerto) quiere ir vaciando la empresa de a poco”.

“Acá había 30 mil litros de leche diarios con tambos fijos. Ha ido dejando ir los tamberos, entregándoles dinero a plazo. Llegamos al punto de quedar con seis mil litros de leche propia de la fábrica y lo que hacía era comprar a cualquier pool lechero uno o dos camiones a la semana. Leche que venía en negro, sin pagar ningún impuesto”, denunciaron los trabajadores en un comunicado.

A la par, la empresa mantiene una deuda que asciende a los dos millones de pesos con la Afip y alrededor de cinco millones de pesos con la obra social del sindicato lechero Atilra. Se suma, según denunciaron los empleados, la falta de los aportes jubilatorios correspondientes desde septiembre del 2014.

Por esto, debieron solventarse obras sociales particulares mientras les seguían haciendo los descuentos de los salarios que durante 8 meses nunca llegaron a la obra social sindical.

“Los sueldos llegaron a pagarlos en cuatro o cinco veces”, comentó Sebastián Salas, trabajador de la fábrica de quesos. También apuntó que, el último tiempo, Muscolini dejó de traer los camiones y ahora “terminó de cortar la poca leche que había”.

Según informaron, la empresa no tiene aprobado ningún procedimiento preventivo de crisis ni concurso de quiebra, y la versión que se hizo circular es que pretendía cerrar hasta fines de enero. “Pero en esta situación si hacen eso no la abren más”, avizoró Salas. La perspectiva es que viene vaciando la fábrica paulatinamente y que la intención es bajar la persiana.

Por esta situación y ante la certeza de que el viernes ya no ingresaría la materia prima para fabricar, los trabajadores iniciaron la toma de la fábrica y pasaron juntos las fiestas de Año Nuevo dentro del establecimiento.

Las voces del pueblo indican que el empresario Muscolini tiene capital prolífico, vinculado con firmas de distribución de Paladini, Pepsico y hasta una sociedad con empresas de aviones fumigadores, en la que recientemente habría adquirido maquinaria por un millón y medio de pesos. Esto al margen de unas 30 propiedades que se le adjudican en Venado Tuerto y campos en alquiler.

 

 

El Ciudadano