El condenado no dio muestras de arrepentimiento y en su declaración final aseguró: “todavía siento que tenía que hacerlo”. Su intención era desatar una guerra racial en un momento de tensiones por los abusos policiales.


Un jurado de Estados Unidos le impuso este martes (10.01.2017) la pena de muerte a Dylann Roof, de 22 años, condenado por la masacre perpetrada en 2015 en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, en la que murieron nueve afroamericanos. El jurado de 12 miembros, compuesto por diez mujeres y dos hombres, y entre el que había nueve afroamericanos, recomendó la pena de muerte para este supremacista blanco. Está previsto que el juez Richard Gergel anuncie el miércoles formalmente la sentencia.
A mediados de diciembre, Roof fue declarado, por este mismo jurado, culpable de los 33 cargos que pesaban en su contra, de los que 18 conllevaban la pena de muerte. Les quedaba pendiente decidir si lo condenaban a cadena perpetua o a pena de muerte.

Ni una lágrima
Roof disparó y mató a nueve afroamericanos en junio de 2015 en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, incluido el pastor Clementa Pinkney, e hirió a una persona. Esta iglesia era considerada un símbolo de la lucha de los negros contra la esclavitud en Estados Unidos. Durante el proceso judicial, el joven confesó los crímenes y reconoció que eligió atacar la iglesia de Charleston por ser una de las más antiguas congregaciones del sur de Estados Unidos y una de las más firmes en la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos.
Durante el juicio, Roof dijo no lamentar lo que hizo. “No derramé ni una lágrima por la gente inocente que maté”, dijo el asesino, que en la fase final del juicio decidió representarse a sí mismo. Aunque los abogados defensores calificaron la actitud de Roof de “delirante” y “anormal”, el juez Gergel consideró que el joven tenía la competencia mental y emocional para asumir su propia defensa.

FuenteCT/LGC
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