Eike Batista asumió haber pagado sobornos por 16,5 millones de dólares al gobernador de Río de Janeiro. La suma de dinero fue girada a Sérgio Cabral, por entonces al frente del estado carioca, para adjudicarse contratos públicos. El empresario se encuentra en el complejo penitenciario de Bangú, donde están recluidos varios políticos acusados de corrupción.

Eike Batista, el magnate que fue el hombre más rico de Brasil, concluyó este martes su primera declaración ante la policía después de ser arrestado y, de acuerdo a lo que informa el portal O Globo, admitió el pago de sobornos por 16,5 millones de dólares.

Esa suma de dinero la giró a Sérgio Cabral, gobernador de Río de Janeiro entre 2007 y 2014, para adjudicarse contratos públicos, sobornos realizados a través de una cuenta en el TAG Bank, un banco brasileño afincando en Panamá.

Batista, de 60 años, habló durante más de dos horas ante los agentes de la Policía Federal en Río de Janeiro, ciudad que fue testigo de la estrepitosa caída de uno de los empresarios más conocidos de Brasil.

Antes de prestar declaración, la defensa del multimillonario negó que Batista, en principio, pueda firmar un acuerdo de “delación premiada” con la Justicia, una práctica común entre los detenidos por su implicación en casos de corrupción y que ha salpicado a numerosos políticos de todo el arco partidario.

“Por el momento no”, se limitó a decir el abogado de Batista, Fernando Martins, ante los periodistas.

Batista está acusado del pago de comisiones ilegales por unos 16,5 millones de dólares. Según la Fiscalía, para el pago de esos sobornos, Batista usó un contrato “ficticio” que simuló la compra de una mina de oro a testaferros de Cabral, en prisión desde noviembre por la creación de una “organización criminal” que le permitió ocultar en cuentas en el exterior hasta 100 millones de dólares procedentes de sobornos.

El magnate se encuentra entre rejas desde el lunes, cuando regresó a Brasil procedente de Nueva York, ciudad en la que se encontraba como prófugo desde el pasado jueves, cuando fue emitida su orden de arresto.

Incluido entre las diez personas más ricas del mundo por la revista Forbes en 2010, Batista aseguró ante la televisión Globo que regresaba a Brasil “para pasar las cosas a limpio” y cumplir su “deber” ante la Justicia.

El empresario se encuentra ahora en el complejo penitenciario de Bangú, en las afueras de Río de Janeiro, donde están recluidos varios políticos y empresarios acusados de corrupción, entre ellos el ex gobernador Cabral.

Su transferencia a la prisión de Bangú fue criticada por el fiscal André Guilherme Freitas, del Ministerio Público de Río de Janeiro, quien consideró que Batista, sin estudios superiores, fue “favorecido”.

“Este interno no tiene el perfil de esta unidad (Bangu 9). En ella están los milicianos y los servidores presos. Él debería estar en la galería C de (la prisión) Ary Franco, donde están los presos federales que no tienen estudios superiores”, aseguró Guilherme Freitas.

El empresario, que llegó a tener un Lamborghini Aventador LP700-4 como objeto decorativo en la enorme sala de su casa, se encuentra en una celda de 15 metros cuadrados, junto con otros seis reclusos, según informaron medios locales.

El año pasado Batista se presentó voluntariamente a la justicia para colaborar con las investigaciones sobre la corrupción en la estatal Petrobras.

En su declaración, confesó haber colaborado en forma fraudulenta con algunas campañas electorales, mediante “donaciones” que no eran declaradas a las autoridades fiscales y correspondían a comisiones acordadas por la adjudicación de contratos con empresas públicas.