Aquí, cuáles fueron los tres puntos que trataron el gobierno de Colombia y el grupo terrorista ELN.

Los enviados de Bogotá y la guerrilla instalaron la mesa de negociaciones en Quito con el objetivo de llegar a un acuerdo similar al que se logró con las FARC. Los ejes de la reunión inaugural.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Colombia iniciaron en Quito la mesa de negociaciones con el fin de alcanzar un acuerdo de paz.

Tres fueron los temas que aparecieron en el primer encuentro formal entre ambas delegaciones:

  1. El pedido del gobierno para que la guerrilla abandone la práctica del secuestro
  2. La exigencia del grupo armado por un cese bilateral del fuego
  3. La cuestión de las acciones humanitarias

El jefe negociador del gobierno de Colombia, Juan Camilo Restrepo, invitó a ese grupo armado a renunciar al secuestro porque, de lo contrario, “será muy difícil avanzar” en el proceso de diálogo.

“Colombia, la comunidad internacional aquí presente y las familias de quienes aún continúan secuestrados por el ELN esperan prontamente este anuncio”, declaró Restrepo en Quito.

También destacó que “los derechos de las víctimas están en el centro de estas conversaciones” y agregó que “la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición son las raíces profundas y reales de la reconciliación”.

El exministro colombiano, en el plano de la participación social, apostó por “promover una ciudadanía activa que contribuya a la toma de decisiones y al ejercicio del control político”.

En particular, mencionó departamentos como Arauca, Norte de Santander, Cauca y Chocó y subrayó los beneficios que puede suponer para estas zonas la “deliberación democrática sobre problemas como la educación, la pobreza, la exclusión social, la corrupción y la degradación ambiental”, que forman parte de la agenda de los diálogos.

Reconocer a las comunidades y contar con ellas es parte de un proceso que, en opinión del Gobierno, debe dar prioridad a las regiones, “respetar sus necesidades, su vocación, su propia historia, y su cultura” para construir “una paz desde los territorios”, subrayó Restrepo.

Por su parte, el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, apostó por alcanzar una serie de “acuerdos sucesivos proyectados a materializar un cese bilateral del fuego”.

Beltrán hizo este planteamiento al intervenir en la instalación de las “Mesas Públicas de Diálogos para la Paz en Colombia”, celebrada en Quito, donde también consideró necesario que ambas partes demuestren voluntad de cambio.

“Unámonos alrededor de las coincidencias y dejemos a un lado lo que nos separa”, declaró el representante de la guerrilla, quién aseguró que ese grupo está dispuesto a llevar adelante los cambios necesarios “con tal de que se abran las puertas a una democratización del país”.

Pero consideró que también el Gobierno debe asumir la necesidad de efectuar cambios, al tiempo que expresó preocupación por la persecución a quienes cuestionan “el modelo económico y el régimen imperantes”.

Para acabar con los enfrentamientos es necesario “reconocer que el conflicto social y político continuará” y que es necesario el diálogo, señaló al tiempo que subrayó la importancia de avanzar en la “solución política del conflicto”.

Por último, trascendió que en los diálogos también surgió la cuestión de las acciones humanitarias vinculas a los dos temas anteriores, problemática que se tratará este miércoles, de acuerdo a lo que publicó El Tiempo.

Las dos delegaciones pretenden que la cuestión humanitaria esté en el frente de la discusión. El gobierno quiere que el grupo terrorista no atente más contra soldados y civiles; y la insurgencia pretende que los militares no avancen contra sus hombres.

Ambas delegaciones quieren asegurarse que exista y se permita una asistencia humanitaria efectiva.