Tenía 92 años y fue presidente de la AAT en cinco períodos. Como profesional, fue dos veces semifinalista de Roland Garros, donde ganó el dobles mixto en 1950. También fue jugador y capitán de Copa Davis.

Fue jugador profesional, árbitro, capitán de Copa Davis y presidente de la Asociación Argentina de Tenis durante cinco períodos. A los 92 años, Enrique Morea murió y el tenis argentino está de luto.

Nacido el 11 de abril de 1924, Enrique Morea fue número 1 argentino durante 16 temporadas, entre 1946 y 1966, y top 10 mundial (1953-54) en una época en que todavía no existía el ranking de la ATP. Aunque no ganó títulos en singles (su máximo logro fue ser semifinalista de Roland Garros en 1953 y 1954), fue campeón de dobles mixto en el Grand Slam francés de 1950 junto a la norteamericana Barbara Scofield y finalista en el dobles masculino de 1946. Además, fue finalista de dobles mixto en Wimbledon en tres oportunidades (1952, 1953 y 1955) y se dio el gusto de ser miembro honorario del All England.

 

Además de ser jugador y capitán de Copa Davis, fue árbitro general del torneo en tres finales (Rumania-Estados Unidos, 1972, en Bucarest; Chile-Italia, 1976, en Chile; y Estados Unidos-Italia, 1979, en San Francisco) y en otros cinco encuentros.

Como dirigente, fue presidente de la Asociación Argentina de Tenis durante cinco mandatos y en 2010 lo nombraron Presidente Honorario. En la Federación Internacional de Tenis, en tanto, se destaca la vicepresidencia de 1977 a 1979, entre varios cargos.

Morea también impulsó en Argentina, a fines de los 90, la Escuela Nacional, de la que surgieron tenistas como David Nalbandian y Guillermo Coria, y con la que consiguió que se invirtiera dinero para la formación de talentos.

El año pasado se dio el gusto de ver en la cancha al equipo argentino de Copa Davis contra Italia en Pesaro pero, debido a su delicado estado de salud, no pudo estar en Zagreb para vivir la consagración contra Croacia. “Con esto cumplí mi objetivo de vida en el tenis”, le dijo a su mujer, según consignó el diario La Nación por esos días. Esa vida que hoy terminó pero que dejó una marca imborrable en el tenis argentino.

FuenteClarín
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